30 mayo, 2007
las chicas no escriben novelas
entrevista con Beatriz Sarlo acá
El mundo visto desde el rincón de Springfield
nota diario perfil acá
28 mayo, 2007
Pónganse incómodos: habla Ezra Pound
A casi setenta años de su publicación original en Inglaterra, se acaba de traducir por primera vez uno de los pocos textos importantes que restaba conocer de Pound: Jefferson y/o Mussolini, subtitulado “L’idea statale. El fascismo como lo he visto”, escrito hacia 1933 en Rapallo, y que pasó por “más de cuarenta editores” –según el reiterado testimonio del poeta metido en ideólogo– antes de aparecer en Londres dos años después.nota completa acá
26 mayo, 2007
Las Casas de Té y sus estilos
Los estilos arquitectónicos de las casa de té varían notablemente. Sen no Rikyû se inclina por las casas pequeñas, con una capacidad no mayor de uno o dos tatami. Un salón de dos esteras no pasa de los dos metros cuadrados; se trata, pues, del ideal wabi de la rústica sencillez y pobreza cultivada llevado al extremo. Hideyoshi, el patrono del Rikyû, usó sin duda salones de dos tatami, aunque se haría construir asimismo una casa de té dorada como demostración de poder. Las casas de té frecuentadas por nobles y daimyû solían consistir en elegantes pabellones de ocho o más esteras. La mayoría de las casa de té se levantan sobre pilares; sus paredes interiores y exteriores son de austera argamasa, madera o bambú y los techos suelen ser de juncos, paja o pizarra.
Según Rikyû, el kaiseki ha de ser ligero y de delicada cocción, y tan apetitoso a los ojos como al paladar. La voz kaiseki proviene, como tantas otras del chanoyu, del budismo Zen. El Vinaya prohibía a los monjes budistas que tomaran alimentos después del mediodía; sin embargo, los monjes zen, chinos y japoneses, realizaban duras labores físicas y muchos maestros les permitían un tentempié vespertino aunque, en lugar de llamarlo “comida”, se referían a él como una piedra caliente escondida entre sus ropas: kaiseki.
Cada huésped recibe del anfitrión una bandeja con boles de laco con arroz, sopa, pescado y verduras, todo tapado y acompañado de palillos nuevos de madera de cedro. El anfitrión les invita a comer y vierte sake de una etera de hierro en boles más planos. Tras haber comido un ligero postre consistente en una fruta u otro producto de la estación, los huéspedes abandonan el salón para tomarse un breve descanso. Durante el mismo, el anfitrión lo dispone todo para servir un espeso té.
Al regresar al salón, los huéspedes se encuentran con que el rollo de caligrafía del tokonama ha sido sustituido por un florero con una única flor.
El anfitrión calienta agua en una tetera de hierro, enjuaga los boles y utensilios, coloca el té verde en polvo en el bol con una cuchara de bambú, le añade agua caliente con el cucharón del bambú, revuelve el té con un batidor de bambú hasta que aparece espuma en la superficie y lo sirve asus invitados. La consistencia del té es de dos tipos. El té espeso (koicha), más formal, es de consistencia cremosa y su sabor es más amargo; se bebe del mismo bol y en pequeñas cantidades. El té más ligero e informal (usucha) se sirve al final de la ceremonia en boles individuales.
Los boles de té varían según el gusto de la persona que prepara la infusión, según la estación o las circunstancias. Los boles estivales suelen ser más planos y abiertos, a fin de dispersar el calor y dar una impresión refrescante. Los invernales son más altos y cerrados, para retener el calor.
-Datos obtenidos de: “The tea Ceremony” by Sen´ô Tanaka. Ed. Harmony Books. 1977- y de: “Japón”, El imperio del sol naciente, vol.II Coll Cutt, Jansen y Kumakura, Ed. Folio 1994-
23 mayo, 2007
concurso literario
Convocatoria
El Proyecto VOX y el Instituto Cultural de Bahía Blanca con auspicio de La Cooperativa Obrera organizan una serie de encuentros de producción y análisis de textos literarios destinados a escritores de Bahía Blanca y la región, coordinados por los escritores Daniel García Helder y Patricia Suárez. Objetivos Esta convocatoria busca favorecer la producción de textos, su análisis crítico y la orientación de escritores de la región en la lectura y abordaje de autores contemporáneos nacionales y extranjeros. Característica de los encuentros Se realizarán seis (6) encuentros entre julio y diciembre del 2007. Los coordinadores tendrán a su cargo tres sesiones cada uno, y se realizaran en la sede de ediciones VOX, en Rincón y Las Heras, Bahía Blanca; serán de carácter intensivo durante todo un fin de semana. Se prevé además la visita de otros escritores para mantener reuniones con el grupo de taller y realizar lecturas abiertas al público. Luego de finalizada y evaluada esta serie de encuentros se dispondrá su continuidad en el período 2007-2008. Becas y condiciones Podrán presentarse todos los escritores de Bahía Blanca y la región ( preferentemente de hasta 30 años de edad, pero no excluyentemente) que hayan editado o no sus textos por cualquier método. Se requiere que quienes deseen postularse, envíen un archivo de Word en el que figure D.N.I., dirección, teléfono, e-mail, una breve reseña curricular y hasta 15 textos de poesía o narrativa en cualquier modalidad (relato, cuento, crónica, diario, fragmento de novela, no excediendo las 50 páginas). Enviar la presentación a: senda@criba.edu.ar o si se prefiere un envió impreso hacerlo a: Nicaragua 2070 (8000) Bahía Blanca. Los coordinadores seleccionarán entre 15 y 20 postulantes para participar de los encuentros. Para mayor información, dirigirse telefónicamente al (0291) 4880381. El cierre de inscripción de esta convocatoria es el día 15 de julio 2007 a las 19 hs. Los seleccionados serán informados telefónicamente o por correo programándose el primer encuentro entre el 21 y 22 o 28 y 29 de julio del 2007
EL VIAJERO ILUSTRADO
Así como la paciencia, según dicen, es oriental, también cierta espiritualidad puesta engañosamente de moda por estos lares es adjudicada a nuestros antiguos hermanos del otro lado del globo. Como equivocada contracara, se esgrime a Occidente como depositario de la racionalidad. Sin embargo, como bien sabe El Viajero Ilustrado, el juego ciencia más famoso, el ajedrez, proviene de la India, y según dicen, data del siglo VI, años más, años menos. Pero este difundido juego de inteligencia tiene un mentor más viejo, más sencillo y más complejo a la vez: el Go.
El Viajero reconoce al Go como un juego de estrategia que plantea la lucha por el espacio en un tablero como si fuera un territorio. Ese tablero tiene 19 líneas verticales por 19 horizontales: 361 casilleros (El Viajero recuerda que el tablero de ajedrez es un cuadrado de 8 casilleros por lado, o sea que tiene 64 casilleros). El juego de Go comienza sin piezas en un tablero. La idea es que dos contrincantes coloquen sus fichas (en rigor 'piedras' en el lenguaje de los 'goístas' o jugadores de Go), blancas o negras, de a una, y uno por vez.
Las reglas, según reconoce El Viajero, son bastante simples: cada piedra colocada en el tablero tiene sólo cuatro lugares por donde "respirar", o sea, hacia donde moverse. El propósito del juego es ocupar los espacios con piezas propias y expandir los dominios "inmovilizando" al contrario; es decir, tapándole los "pulmones" a sus piezas. La gran estrategia, dicen los campeones, es saber ceder. Como en la vida, cuando se gana siempre hay que resignar algo. Esto es: aprender a dar para recibir. Al contrario de la impronta del ajedrez, aquí no "se mata" al adversario, sólo se lo "captura" y, conquistado el casillero, se devuelve la piedra al contrincante.
El Viajero Ilustrado sabe que un partido entre novatos puede durar apenas 20 minutos; pero si los goístas son diestros, la partida puede extenderse hasta 15 o 20 horas, y desarrollar entre 250 y 300 jugadas, con lo que el jugador además de paciencia y sangre fría, necesita tener ejercitados sus glúteos pues en general se juega sentado en el piso.
Los expertos sostienen que empezar es lo más difícil, hecho que El Viajero deduce de que ante el tablero vacío el jugador tiene 361 casilleros a su disposición (para acertar o equivocarse). Para el segundo jugador, la cosa es más fácil: "sólo" tiene 360 casilleros libres. Y así sucesivamente van decreciendo los "puestos" de combate. Resulta curioso que en las primeras tres jugadas, según especulan los amantes de las proyecciones, los jugadores disponen de más de 46 millones de opciones.
El Go es oriundo del sur de la China. Su nombre original, we- chi, significa "piedra rodeada" (o algo así). En Corea tomó el nombre de Patok o Badok, y muchos siglos más tarde, apareció en el Japón donde adoptó el nombre de I-Go, o simplemente, Go. Como toda actividad tan antigua, su origen, como recuerda El Viajero, remonta a muchas vertientes, todas simpáticas y vistosas.
Según cierta leyenda, el juego lo inventó un emperador sabio para su hijo, y sucesor, el impredecible Dan-Zhu. Este aprendió tan complicado juego como una gimnasia para ejercer el poder con cordura y equidad.
Otra versión, más acorde a su prosapia, la cuenta el historiador chino Ban Gu (32-92 a.C.) quien en su libro "La esencia del Go" describe que "el tablero rectangular representa las leyes de la tierra. Las líneas rectas, son las virtudes divinas. Las piedras blancas y negras son como el Ying y el Yang. Y su disposición en el tablero es como un modelo de los cielos".
Sin embargo, hay una tercera, y también verosímil versión, que sostiene que el Go servía de entrenamiento para la guerra. Incluso, por lo que pudo indagar El Viajero Ilustrado, hay quienes afirman que el difundido autor de "El arte de la guerra", general Sun-Tse, escribió esa obra en el siglo V a.C. basándose exclusiva mente en las estrategias aplicadas al Go.
El Go conlleva una filosofía de la vida que en Occidente —como admite El Viajero— solemos trivializar desarrollando técnicas de venta o juegos de mesa como el difundido TEG, inspirado en el juego chino. El maestro de Go instruye a sus alumnos: "No defiendas lo que no se puede defender", "De cada jugada saca el máximo de provecho", "No empieces la partida sin una estrategia", "Quien tiene la iniciativa, tiene media batalla ganada", "Si quieres vencer, divide a tu enemigo".
Entre otras curiosidades, El Viajero rescata que el Go sigue siendo invencible para las computadoras. Todavía no se ha creado un émulo de la famosa Deep Blue que supo vencer al ruso Garry Kasparov para confrontar con este antiguo juego. Tanto es así que —según pudo averiguar El Viajero Ilustrado—, una empresa de software de Taiwan ofrece un premio de diez millones de dólares para el primer programa capaz de doblegar un jugador profesional de Go; también ofrece premios por logros más modestos. Pero ninguno de los retos, como sabe El Viajero, ha sido medianamente cumplido. Ni con paciencia oriental
20 mayo, 2007
La sociedad de los poetas marketineros
Tintín homenajeadfo por los dibujantes argentinos
Por Rodrigo Fresán
El martes que viene se cumplen cien años del nacimiento del belga Georges Rémi, más conocido como Hergé, el padre de Tintín, el héroe clásico de la historieta franco-belga. Reivindicado como modernista por los seguidores de su línea clara, acusado de colaboracionista durante el nazismo y considerado por De Gaulle como único contrincante en el corazón de los franceses, Hergé dejó una obra admirada por varias generaciones de lectores, escritores y dibujantes. Por eso, Radar convocó a varios dibujantes argentinos para que lo homenajeen a su manera.
Poesía por cable / primera temporada - capítulo 1
un cable de cobre
de plástico negro
por fuera
de metales alineados por dentro
ver y ser mirado
The Truman Show
¿Qué es verdad entonces?
Blade Runer
creo que llueve o es el neón
o los chinos o no, es humo
de los autos que hablan o vapor de
las alcantarillas de policial negro
o no, son los cables las lianas
que chispéan, en otros mundos
más confortables
tienes que ser nuestro héroe
nuestro Blade Runer
el reflejo del reflejo de los cristales
la vida útil unifuncional del producto los ojos
fin
19 mayo, 2007
Sobre el fin del libro
E l fin del siglo XX y el fin del milenio alentaron las teorías de los “fines” y las “muertes” de muchas cosas que se creían eternas, se habló del fin de las ideologías, del fin de la filosofía, del fin de la historia, del fin de Occidente, del fin de la modernidad. En tanto el doble acto de leer y escribir es un típico producto de la modernidad, los posmodernos no podían dejar de pensar en el fin de la cultura escrita, en la muerte del libro. El libro pertenecería, según estas concepciones, al declinante paradigma moderno y sería sustituido por los medios audiovisuales, la biblioteca por la pantalla electrónica, la letra por la imagen y el texto por el hipertexto, la intertextualidad, el hiperespacio y los multimedios.
Simétricamente opuesta a esa posición está la de los neorrománticos antitecnológicos a los que Umberto Eco llama “apocalípticos”; esos melancólicos nostálgicos coinciden, aunque con distinto signo, con los posmodernos en la creencia del derrumbe irresistible de la cultura moderna.
Contra esas dos posiciones igualmente unilaterales es posible recuperar el pasado, renovando su herencia y preparar a la vez las condiciones del futuro. El libro no tiene por qué morir ni tampoco es necesario para su supervivencia renunciar a las innovaciones técnicas.
nota completa acá