22 septiembre, 2007

Itinerario Urbano

Héctor Libertella, parte I

Hoy: me llevaron a la fundación de la universidad.

Héctor Libertella es un escritor bahiense que vivió muchos años en Buenos Aires donde murió en octubre del 2006. En el 2005 vino a la ciudad a dar una charla en el marco de los festejos por los 50 años de la Universidad Nacional del Sur. Comenzó diciendo “El imaginario es lo único real del texto”, hablaba de lo real no de la realidad y hablaba de imaginario no de imaginación. Libertella intentó reconstruir el imaginario de lo que vio ese día, el de la fundación, cuando era aún un chico...

“Cuando tenía diez, una mañana de hace 50 años, mi familia me trajo aquí a Colón 80 en medio de un pequeño grupo de gente, yo no recuerdo que hubiera mucha gente, era el día de la fundación de la UNS. A duras penas recuerdo que había un elegante señor canoso muy bien vestido de apellido raro, Atilio de Loromai, creo, otro señor Benjamín Villegas Basavilbaso, y otros dos que tal vez se llamaban Vicente Fatone y Ezequiel Martínez Estrada, tal vez, no se. Después nos desplazamos a una vieja casona en Rondeau primera cuadra, luego me dicen que era el Instituto Tecnológico donde estudié años Ingenieria Química. Lo que más me intrigó fue un grupo de jóvenes que exhibían una enorme pancarta con la sigla FUS. Había algún obispo tirando agua bendita sobre un monolito, tal vez, el legendario Monseñor Germiniano Esorto, no sé.

Si hablamos de imaginario habrá que armar un cuadro, una topología haber como se constituye ese imaginario: está el cartel de FUS, Monseñor Esorto, está Colón 80, o está a medio construir, no importa, estaba la loma, así llamo yo al cementerio...”

El recorrido sigue, a veces a caballo, o por caminos empedrados, cazando animalitos en donde hoy compramos ropa o escuchando la radio, porque para hablar de la universidad en esos años era indispensable ir en busca del imaginario.

21 agosto, 2007

bloger desanimado

Creo que mantener un blog actualizado depende directamente de estados de ánimo (y autoestima?) del bloger. La semana pasada pasaron muchas cosas dignas de posts, que tenía toda la intención de hacer y por alguna razón no salieron.
Salió la revista ADN cultura, de La Nación, y me gusta no haber puesto nada porque el segundo número fue mucho mejor que el primero, y criticar es mucho más fácil que lograr un producto como ese. Los comentarios sobre eso, seguramente vendrán pronto.
Descolgué las bondiolas que parecían 3 ángelitos recién bajados del cielo en los tirantes del techo del garage de la abuela de mi novia. Están buenísimas, prometo foto, también en breve.
Y como si fuera poco, salió un nuevo Ría Revuelta, inauguramos el año 2 con nuevo diseño y nuevo logo (gracias a dios).

Por lo pronto sigan comentando en el post de abajo que hay unos anónimos que se pusieron medio peleadores.

10 agosto, 2007

On the road

El sábado pasado fue el primer encuentro de la beca para poetas coordinada por Daniel García Helder, organizada por el Proyecto VOX y el Instituto Cultural, que se inscribe en el ciclo Ruta 33. La sensación fue extraña, un poco de volver al pasado, cuando el espacio VOX (Zeballos y Las Heras) era lugar de encuentro, de reunión, de creación. Yo estaba terminando el secundario, empezando la Universidad. Que tiempos aquellos!
Ahora, se volvió a abrir un espacio, en el corazón de Bella Vista, con los pies fríos y muchas expectativas puestas ver que están escribiendo los que escriben, compartir lecturas y aprender de un tipo simple y muy atinado como Helder.
Desde un plano más analítico, la sensación es que se está repitiendo la historia. Se vuelven a reunir a 30 personas, para que lean, critiquen, estudien, escriban. Y esto la ciudad lo necesita mucho para mantener ese flujo que vino desde los poetas mateístas, la revista Vox, etc. Esa efervescencia por la que por ejemplo Fabián Casas dijo que a Bahía la conocía como una "ciudad de poesía" y no de básquet (como nos quieren hacer creer). Poco le importaba Ginóbili, estando Mario, Sergio, Marcelo, y tantos otros y otras.

06 agosto, 2007

ITINERARIO URBANO

En esta época de fotos satelitales y mapas vivos, proponemos uno más austero pero no por eso menos efectivo

(…) la oposición entre “lugar” y “espacio” remitirá más bien, en los relatos, a dos tipos de determinaciones: una, por medio de los objetos que podrían finalmente reducirse al estar ahí de un muerto, ley de un “lugar” (de la lápida al cadáver, un cuerpo inerte siempre parece fundar en occidente, un lugar y hacerlo en forma de tumba); otra por medio de operaciones que, atribuidas a una piedra, a un árbol o a un ser humano especifican “espacios” mediante las acciones de sujetos históricos (un movimiento siempre parece condicionar la producción de un espacio y asociarlo con una historia).

De Certau, Michel, La Invención de lo cotidiano.

Ría Revuelta propone: recorrer espacios, reponer la historicidad de cada “lugar” en la ciudad a través del relato de una voz que ponga en escena los movimientos, las discontinuidades, las contingencias, lo propio de las prácticas vitales que quedan fuera del mapa turístico mercantil, del relato histórico oficial y la mirada dominante panóptica.
¿Cómo sería un mapa bahiense convertido en itinerario, lleno de dibujos, marcas, tachones, líneas y frases?
Hoy para empezar tenemos el relato del memorioso Pedro Caballero (Zamora, 1941), ex trabajador del ferrocarril, quien nos cuenta acerca de “Los Pinos” famoso refugio de amantes furtivos que fue demolido en los 70´s en la zona de puerto Galván, Ingeniero White:

Vos mirá lo que es la memoria. Yo tengo buena memoria. Hoy agarré el diario esta mañana, “Avisos Fúnebres”, había un aviso: “Rafael Mancino”. Pelusa.

Y me vino a la memoria en seguida… el padre de ese se murió en el año ’56, era taxista, tenía dos mellizos, este que murió y otro más. Y llevaba a… se le decía Los Pinos, porque había cuatro pinos, a la bajada del puente de Galván, ahí estaba, hasta el año ‘70 estuvo, después lo demolieron. Era una construcción antigua. No había mujeres ahí, o sea que las llevabas vos. Y el taxista llevaba una “alternadora” de acá, una vitrolera, Norma creo que se llamaba, con un tipo… Va a cruzar el paso a nivel para bajar y venía un frutero… y lo agarró BUM, lo desparramó, lo mató. El alemán que llevaba se salvó, que iba con la tipa, el alemán del barco. Él murió enseguida, y la otra murió a la semana.
Mirá vos, 29 de Septiembre del ‘56. Yo me acuerdo haber leído el aviso fúnebre también en esa época. Vos mirá los vericuetos que tiene la memoria de uno…

Epitafio al caminante

VIATOR!

Cada vez que pases frente al acceso a Galván
detén un minuto tu marcha y recuerda la historia
de Mancino, Norma, el Frutero y el Alemán.
No olvides, que tú también has de emprender pronto
el último viaje hasta aquí abajo.

[Material recogido del archivo oral del Museo del Puerto de Ingeniero White]

01 agosto, 2007

solución

Como nadie lo pudo resolver, les dejo la solución al problema de las monedas.

Uno tiene las bolsas numeradas. Elige entonces monedas para pesar de la siguiente forma:

Una moneda de la bolsa número uno.

Dos monedas de la bolsa número dos.

Tres monedas de la bolsa número tres.

Cuatro monedas de la bolsa número cuatro.

Cinco monedas de la bolsa número cinco.

Seis monedas de la bolsa número seis.

Siete monedas de la bolsa número siete.

Ocho monedas de la bolsa número ocho.

Nueve monedas de la bolsa número nueve y, finalmente,

Diez monedas de la bolsa número diez.

Si usted hace la cuenta, ha elegido 55 (cincuenta y cinco monedas). Y estas 55 son las que usted pone en la balanza.

En principio, si las monedas pesaran todas iguales, es decir, si pesaran todas 10 gramos, el resultado que deberíamos obtener es de 550 gramos.

A esta altura, con esto que acabo de escribir, creo que usted puede pensar solo/a si hasta acá no se le había ocurrido cómo resolver el problema. Si no, sigo yo más abajo. Pero piense que con la idea extra de ver cómo elegir las monedas, ahora debería ser más sencillo decidir cuál es la bolsa que contiene las monedas que pesan 11 gramos.

Vuelvo a la solución. Al pesar las 55 monedas sabemos que el resultado va a ser mayor que 550 gramos (¿entiende por qué? Es que, como hemos elegido monedas de todas las bolsas, inexorablemente tuvimos que haber elegido monedas de la bolsa que pesa más).

Ahora, ¿cuánto más podría ser el resultado de la pesada? Por ejemplo si en lugar de pesar 550 gramos pesara 551, ¿qué querría decir?

Si lo piensa, resulta que si pesa exactamente un gramo más es porque hay una sola moneda que pesa 11 gramos, y por la forma en la que hemos elegido las monedas (una de la bolsa uno, dos de la bolsa dos, etc.) esto significa que la bolsa en donde están las que pesan distinto, tiene que ser la número uno. Es que de ella hemos elegido justamente una sola moneda.

Si, en cambio, en lugar de pesar 550, pesara 552, entonces eso quiere decir que hay dos monedas que pesan 11 gramos cada una. ¿No es fácil ver ahora que la bolsa en donde están las que pesan más tiene que ser la bolsa número dos? De esta forma, si pesara 553, las monedas de mayor peso estarán en la bolsa número 3, y así siguiendo.

Es decir, hemos resuelto el problema: con una sola pesada podemos determinar en qué bolsa están las que pesan 11 gramos.

Esta es la única solución que yo conozco, lo cual no significa que no haya otras (ni mucho menos). En realidad, la idea es que cuando uno ve la solución que propone otra persona, uno abandona la búsqueda y eso le quita parte del encanto a un problema.

Uno de los más lindos desafíos que tenemos los humanos es encontrar una forma de entrarle al problema por otro lado y extraerle una mejor solución. Y eso, justamente eso, es parte del encanto de la matemática.

26 julio, 2007

Periodismo de anticipación

Este es un fragmento de la entrevista a Sergio Raimondi que salió publicada en Ría Revuelta 10 el sábado pasado.

A ver, por ejemplo: tras la triplicación, o más, de la producción exportadora del puerto que se dio en esta última década, no sé si habrán advertido la cantidad exagerada de accidentes que involucraron y siguen involucrando a camiones (y no sólo a los camiones en sí) en el puerto mismo y en sus accesos. Para aclarar, y lo digo rápido: no se trata de estar en contra o favor de la producción; eso es una reverenda tontería. Lo que quiero decir es que una enorme modificación, por otro lado muy celebrada, en el nivel de la producción local estuvo desvinculada de modificaciones correspondientes en el nivel de la vida cotidiana en la ciudad. Esa asimetría es un hecho y señala un estado de crisis que persiste.

En las noticias de hoy, al parecer un camionero enojado con Sergio quizo destruir el Museo del Puerto



Se desbarrancó un camión desde el puente La Niña

El vehículo quedó fuera de control mientras cruzaba el paso vial adoquinado y el chasis fue a terminar en el predio correspondiente al Museo del Puerto. El chofer, Eduardo Castiga, de Tres Lomas, salió ileso.

25 julio, 2007

Diez bolsas, diez monedas

El que lo conoce o leyó la solución, que se abstenga. El que no que inetente resolverlo. Confío en su honestidad intelectual. Si nadie responde, el miércoles que viene publicamos la solución.

Acá va un problema “sencillo” y que invita a pensar: se tienen diez bolsas numeradas (del uno al diez). Cada una de ellas contiene diez monedas de oro.

Las monedas son todas iguales en apariencia y todas tienen el mismo peso (10 gramos) salvo las de una sola bolsa. Las diez monedas de esta bolsa contiene monedas que pesan, todas, un gramo más que el resto. Es decir, las monedas de esta única bolsa pesan 11 gramos en lugar de 10.

En la habitación hay una balanza que mide el peso exacto (bueno, tan exacto como uno necesita para este problema), pero esa balanza se podrá usar una sola vez.

El problema consiste en saber qué hacer, para poder determinar en qué bolsa están las monedas que pesan diferente.

No sé si hace falta que lo escriba, pero obviamente, el problema no contiene ninguna trampa y sólo se trata de pensar con creatividad.

Como casi siempre, el atractivo particular que tiene este ejercicio es el camino que uno recorre en búsqueda de la solución. Encontrarla (o no) sólo sirve para acariciar el ego. Ah, y como siempre, esto es hacer matemática también.

Por Adrián Paenza

22 julio, 2007

Los Simpsons por Fontanarrosa

Alguien dijo que para hacer una buena película hacían falta tres cosas: un buen libro, un buen libro y un buen libro. Este creo que es el secreto de Los Simpson como lo fue, a mi juicio, el de El Chavo. Las historias de Los Simpson siempre son inteligentes, intencionadas y con el apoyo de diálogos brillantes. Con una percepción exacta de las desmesuras y exageraciones de una sociedad como la norteamericana. Admito que, si bien me encantan, no soy un fanático seguidor ni un conocedor profundo de la tira. Pero me he reído mucho con algunas entregas y eso no es fácil. El personaje que más me atrae es Homero, que, pienso, le brinda el perfil identificatorio a la serie. Porque no es un personaje malo —villanos hay muchos— sino que es un personaje muy querible dentro de su degradación y su búsqueda permanente de sacar ventajas. Es una bestia que irradia cariño por su familia y nos reivindica a todos como seres imperfectos. En cuanto al dibujo, me parece un dibujo muy efectivo dentro de su primitivismo. Es simple, eficaz y no se confunde con ningún otro. Los Simpson son una vuelta de tuerca a las historias de familias comunes, casi siempre edulcoradas y ejemplificadoras, y pienso que si han sido considerados la mejor tira animada de todos los tiempos, es absolutamente merecido.

Este es el texto sobre Los Simpson que Fontanarrosa escribió para Radar pocos días antes de morir.