20 diciembre, 2010

Cucu

Esta noche,desde las 20, en el espacio cultural Casa Abierta, Brown 1018.

MIS AMIGOS PERONISTAS (WASHINGTON CUCURTO)

Ya no me saludan, ayer,
en un festival de poesía me los encontré a todos, cuántos días sin verlos,
poetas peronistas del 90, buenos muchachos...
admiradores de la Montaña Mágica, de la credibilidad
de la realidad que se
rompe.
Qué alegría de verlos... están frente a mí,
qué sensación, están todos los cerebros lúcidos
de la vieja patria peronista y montonera
que sólo existe en un par de versos prodigiosos...
Es otoño, muchachos, salgan a las calles.
Una alegría de verlos, gran emoción
pensé en abrazarlos...
Mas mi amigos peronistas ni un “hola”,
yo andaba como siempre pensando en mis hijos
con mi compañera cartonera hablándole a gente de Gonzalo Millán,
de la importancia para el mundo que tiene la alegría de La Casa de Cartón,
Martín Adán...
para el mundo del Instituto Goethe del centro de la Ciudad...
Ayer, con mis amigos peronistas
comíamos pizzas,
jugábamos al fútbol, hablábamos de poesía, la mente burguesa
no inundaba la esfera de las atrocidades
¿qué fue de los crecimientos libres, de las estéticas liberadoras?
¿Qué fue, dónde carajo está la poesía del futuro que cambiaría
el mundo? ¿Qué hacen con la cabeza llena de formalidades, vanguardias y retaguardias?
Siguen envueltos en la seda de la poesía igual que en un capullo...
subnormales, 30 % de hombres, Fidel los hubiera colgado a todos...
tendidos humildemente para que el capitalismo se los culee.

Ángeles guardianes de la esfera del oro,
practicantes de la mejor poesía,
ya ni me ven,
ni me saludan, ayer, nomás,
pensar que me querían tanto,
y yo sigo siendo aquél
que ayer nomás decía
el canto azul y la canción profana
ayer...
hoy, soy invisible,
les gritó “¡Oa, muchachos, mírenme!”

¡Es otoño, muchachos!

Acá estoy, mírenme
trabajo cada día más,
mis amigos peronistas se volvieron viejos y panzudos,
hasta pelados, a mí no me llegará la vejez a los 45 años y pelado,
jamás la vejez me llegará pelado, sino con canas blancas, pero jamás pelado,
y qué exito
tendré con las mujeres: Imaginensé:
un negro con una cabellera blanca.
Completamente blanco.
Mis amigos peronistas, ex admiradores de montos, porque montos no pudieron ser,
no les daba el cuero, tenían cinco años.
Pero disfrutaron de la década del 90 más que cualquier monto,
de las putas dominicanas,
Brasil, los viajes a la Conchinchina...
La pasaron bien.
Mis amigos peronistas ya no son más amigos míos,
comentan del cartonerío como una mala salida, se volvieron viejos,
ya no pueden correr una pelota,
están pelados y panzones...
... Yo tengo la necesidad... de comprar...:
cuatro prestobarbas por semana,
voy 3 veces al mes al peluquero...
Soy el lobizón en un mundo de finlandeses...

¡Es otoño, muchachos salgan a la calle,
no me hablen más de rimas!
Este poema es para que quede bien en claro...
qué es el peronismo... peronismo, sagrada palabra...
Mis amigos peronistas tienen el peor concepto del peronismo,
creen que el peronismo es la interpretación,
la intelectualidad burguesa,
muchachos, viejos del orto, el peronismo es juventud...
no se puede ser peronista sin ser joven.

Regla número 1:

En el viejo y revolucionario Partido
no se aceptan viejos chotos pelados
pálidos sin vida. E incapaces de
agarrar una pala, poner agua en un termo.

Regla número 2:

El Viejo Partido, no acepta
poetas sicoanalizados...
El sicoanalista del pueblo es Juan Perón...
El antiquísimo Partido no se encontrará nunca
con los grandes poetas peronistas de este país.
No aplasta el culo a la silla diez horas por día.
Yo aplasto el culo diez horas y otras 20 corro, corto, cojo, boxeo y escribo poemas a favor de mis amigos peronistas.
Mi día tiene 40 horas.
Mi día no se acaba nunca, no conoce la oscuridad,
en él retumba la cumbia... como en mi corazón...
Además tengo dos hijos y hermanos, compañeros del trabajo,
y tengo dos mujeres de este pueblo, ellas no escriben versos,
no pierden el tiempo en reuniones de poetas o presentaciones de libros,
mis dos mujeres trabajan cada día,
ellas son el triunfo final, de sus vientres saldrán
las personas que harán olvidar a estos viejos chotos,
pelados del orto, ellas están de parte de la vida, son la vida,
me dan vida y retoños hasta que cumpla 80 años.
Mis amigos peronistas, burgueses subsidiados por sus padres o el estado,
o la renta, hijos de políticos, de profesores, de ex montos que ahora tienen empresas, el zorzal llama a los montos,
el monto llamo al mono
pero el mono se ha independizado
ahora lee y escribe y certifica
“no se hace llamar peronista”.

Dice el burgués horrendo, cerdo acodado en los medios del Poder:
“Están envueltos en la red de la poesía, igual que en un capullo”.
Yo agregaría, de estos judíos saldrá el monstruo o mariposa,
palidez y panz

11 diciembre, 2010

La superficie

Digresiones sobre un cuento de ciencia ficción
que leí cuando vivía en la superficie.


I
-Lo que pasó fue mucho, mucho peor que una sequía.
-¿Qué es una sequía?
-Hace unos 15 años, mucho antes de que nacieras, caía agua del cielo. Le decíamos lluvia, y esa lluvia hacía que podamos vivir en la superficie. Cuando dejó de llover, la sequía terminó con todo. Nadie pudo prever el desastre.
-¿Vivían en la superficie y no se quemaban con el sol?
-No, antes podías estar horas al sol. Salía a la mañana, a eso le decíamos día, y cuando se ocultaba era la noche. El sol y la lluvia eran fundamentales para producir alimentos. El Goo no existía, comíamos animales y vegetales.
-Puaj. Contame de cuando lo conociste a Pereti.
-Las tormentas comenzaron en el 2010, el país en que vivíamos se llamaba Argentina, y la ciudad Bahía Blanca, estaba a unos 60 kilómetros de acá...

II
-Empezó como una tormenta normal, hacía meses que la ciudad estaba tapada de tierra. La gente sólo salía de la casa a buscar su ración agua. La emergencia era extrema en todo el mundo, pero nunca nadie pensó…
-¿Cuándo lo conociste a Pereti?
-¿Otra vez querés que te cuente la historia de Pereti?

-Sí.

-Te cuento de la tormenta, como se construyó este refugio, como sobrevivimos…

-Mejor contame cómo conociste a Pereti.

-Está bien, Pereti siempre estaba solo…

En medio del océano, estaba completamente solo. Joe Pereti. Abajo, el Goo. El alimento perfecto. Todo el día juntando estos bichos de mierda. Los cosechadores cobraban 530 dólares por turno. Más de lo que ganaba un ingeniero. Porque, la verdad, ¿Para qué sirve un ingeniero acá abajo?.


III

-Pereti había sido pescador en el puerto de Ingeniero White...

-¿Un puerto? ¿Y a dónde se lo llevaron?
-No se lo llevaron a ningún lado. Antes los puertos no flotaban, estaban construidos sobre la superficie y servían para recibir a los barcos, cargarlos y descargarlos.
-¿Y que pasó?
-Casi no quedó nada de todo eso, ruinas. La sequía aniquiló todo. Cuando la tormenta del 2015 terminó con la vida en la superficie, sólo quedamos los constructores de los refugios y los recolectores, que ya estábamos viviendo abajo.

Pereti había sido pescador. El mejor. Incluso cuando la pesca había mermado muchísimo en la ría, él salía y sacaba. Siempre sacaba. Por eso, para Pereti recolectar Goo era tan sencillo que hacía el trabajo de tres jornadas en una sola. En parte por su habilidad y en parte, también, porque no seguía todos los protocolos.

El Goo recién sacado del mar era altamente tóxico. Surgió de una extraña mutación del plancton por la radiación solar extrema y se convirtió en la materia prima para elaborar el alimento universal que salvó a los humanos de la extinción total. Y no solo los salvó, si no que los hizo inmunes a casi todas las enfermedades y alargó la expectativa de vida 50 años. Pereti tenía 105 cuando ocurrió el incidente.


IV

Era difícil definir los refugios con el lenguaje de la superficie. Tenían el nombre genérico de "Torres". La de la costa del sur bonaerense, donde vivió Pereti, era la Torre Pehuen Co. Podían trasladarse en el mar, por lo tanto eran barcos. Pero también podían anclarse al fondo del océano y contenían en su interior ciudades, lo que las convertía en islas. Sin embargo, las torres respiraban abajo del agua para brindarle oxígeno al interior, entonces se podría decir también que eran ballenas gigantes...

-Un día Pereti se encontraba en plena actividad, llenando los tambores de bichos, cuando uno de los animales saltó de la red y le manchó el guante. Según el protocolo de seguridad, su jornada estaba terminada. Debía volver a la torre, someterse a una desinfección y tomarse una semana de licencia y aislamiento.
-¿Si hacía eso se salvaba?
-Seguramente. Cuando yo lo vi ya estaba perdido.

Pereti se miró el guante, lo sacudió un poco para que se desprendiera la parte más gruesa y gelatinosa del Goo y, cuidándose de que nadie lo viera, metió la mano en el agua y la sacó rápido. Listo. En la torre, al término del día, lo esperaba Peggy Flinn. Una rubia a la que le encantaba la plata y le encantaba escuchar al viejo Pereti hablando de si mismo durante horas, tener sexo unos minutos y quedarse dormidos.

-Pereti volvió al atardecer, con los tres tambores llenos y cerrados herméticamente. Dejó su vote amarrado en el puerto, la parte más alta de la torre, y entró. Una vez a salvo de la radiación, se quitó el casco. Se miró al espejo, se arregló el pelo y se secó la transpiración. Cuando sintió el guante mojado sobre la frente, se acordó del incidente de esa tarde. Se miró la frente: nada. Miró una vez más el guante: nada. Peggy lo sorprendió tomándolo de la cintura. Pereti tardó unos segundos en reaccionar y bajaron juntos a la ciudad.

V
Peggy se movía suavemente arriba de Pereti, que esa noche no podía concentrarse. Cuando ella se aburrió, se corrió a un costado y estiró las piernas dentro de las sábanas. Pereti no dijo nada. No percibía nada extraño en su cuerpo, pero se sentía observado. Como si las paredes tuvieran ojos. Ojos acusatorios. Ojos despechados. Las sábanas se empezaron a pegar a su cuerpo. Las corrió. Quedó desnudo, arrugado, mirando al techo. Alguien le tocó la cara. ¿Me querés?, escuchó que le decían al oído. Estiró la mano y prendió la luz: Peggy dormía. ¿Me querés?, repitió la almohada.

-La infección del Goo no tiene cura, no hay patrón a seguir, en cada persona se desarrolla de acuerdo a su personalidad. Es un trastorno grave en la percepción. El mundo exterior cobra vida y se convierte en un espejo de la imagen que cada persona tiene sobre si misma.
-¿Y a Pereti qué le pasó?
-Todos los objetos que lo rodeaban se enamoraron de él. Con un amor enfermizo y agresivo. Seguramente, él estaba enamorado de sí mismo.
-¿Son peligrosos los infectados?
-Nunca se puede saber. Por eso se los mantiene aislados. Cuando descubrió que estaba enfermo, Pereti intentó escapar. Anduvo escondiéndose por la ciudad, pero no podía huir de su piel. No lo pudo soportar. Ahí fue cuando lo conocí. Llegó en muy mal estado. Desnudo y lastimado. En la calle había recibido el ataque de todo tipo de objetos. Lo único que quería era dormir. Tuvimos vaciar la celda.
-¿Cuánto tiempo lo tuvieron encerrado?
-Poco. Ya no quería comer Goo y murió de hambre -el padre hizo una pausa como para dar por terminada la historia -Bueno, ahora vamos a dormir, otro día te cuento de como construimos la torre, justo antes de la tormenta.
-¡Papá! -gritó de pronto el chico mientras se incorporaba en la cama -¡Cuidado!
-¿Qué pasa hijo?
-¡No te muevas! ¡La silla, la silla te está mordiendo la pierna!




Este breve relato fantástico está inspirado en el cuento Veo a un hombre sentado en una silla y la silla le esta mordiendo la pierna (I see a man sitting in a chair and the chair is biting his leg), 1967, de Robert Sheckley y Harlan Ellison, y en las tormentas que el verano pasado y recientemente llenaron de tierra a Bahía Blanca. La foto es de Jimmy Chaban, quien me acercó el cuento.

10 diciembre, 2010

Digresiones sobre un cuento de ciencia ficción que leí cuando vivía en la superficie - parte IV

Parte IV

Era difícil definir los refugios con el lenguaje de la superficie. Tenían el nombre genérico de "Torres". La de la costa del sur bonaerense, donde vivió Pereti, era la Torre Pehuen Co. Podían trasladarse en el mar, por lo tanto eran barcos. Pero también podían anclarse al fondo del océano y contenían en su interior ciudades, lo que las convertía en islas. Sin embargo, las torres respiraban abajo del agua para brindarle oxígeno al interior, entonces se podría decir que eran ballenas gigantes...

-Un día Pereti se encontraba en plena actividad, llenando los tambores de bichos, cuando uno de los animales saltó de la red y le manchó el guante. Según el protocolo de seguridad, su jornada estaba terminada. Debía volver a la torre, someterse a una desinfección y tomarse una semana de licencia y aislamiento.
-¿Si hacía eso se salvaba?
-Seguramente. Cuando yo lo vi ya estaba perdido.

Pereti se miró el guante, lo sacudió un poco para que se desprendiera la parte más gruesa y gelatinosa del Goo y, cuidándose de que nadie lo viera, metió la mano en el agua y la sacó rápido. Listo. En la torre, al término del día, lo esperaba Peggy Flinn. Una rubia a la que le encantaba la plata y le encantaba escuchar al viejo Pereti hablando de si mismo durante horas, tener sexo unos minutos y quedarse dormidos.

-Pereti volvió al atardecer, con los tres tambores llenos y cerrados herméticamente. Dejó su vote amarrado en el puerto, la parte más alta de la torre, y entró. Una vez a salvo de la radiación, se quitó el casco. Se miró al espejo, se arregló el pelo y se secó la transpiración. Cuando sintió el guante mojado sobre la frente, se acordó del incidente de esa tarde. Se miró la frente: nada. Miró una vez más el guante: nada. Peggy lo sorprendió tomándolo de la cintura. Pereti tardó unos segundos en reaccionar y bajaron juntos a la ciudad.

Digresiones sobre un cuento de ciencia ficción que leí cuando vivía en la superficie

Parte III


-Pereti había sido pescador en el puerto de Ingeniero White...
-¿Un puerto en White? ¿Y a dónde se lo llevaron?
-No se lo llevaron a ningún lado. Antes los puertos no flotaban, estaban construidos sobre la superficie y servían para recibir a los barcos, cargarlos y descargarlos.
-¿Y que pasó?
-Casi no quedó nada de todo eso, ruinas. La sequía aniquiló todo. Cuando la tormenta del 2015 terminó con la vida en la superficie, sólo quedamos los constructores de los refugios y los recolectores, que ya estábamos viviendo abajo.


Pereti había sido pescador. El mejor. Incluso cuando la pesca había mermado muchísimo en la ría, él salía y sacaba. Siempre sacaba. Por eso, para Pereti recolectar Goo era tan sencillo que hacía el trabajo de tres jornadas en una sola. En parte por su habilidad y en parte, también, porque no seguía todos los protocolos.


El Goo recién sacado del mar era altamente tóxico. Surgió de una extraña mutación del plancton por la radiación solar extrema y se convirtió en la materia prima para elaborar el alimento universal que salvó a los humanos de la extinción total. Y no solo los salvó, si no que los hizo inmunes a casi todas las enfermedades y alargó la expectativa de vida 50 años. Pereti tenía 105 cuando ocurrió el incidente.


Parte II


-Empezó como una tormenta normal, hacía meses que la ciudad estaba tapada de tierra. La gente sólo salía de la casa a buscar su ración agua. La emergencia era extrema en todo el mundo, pero nunca nadie pensó…
-¿Cuándo lo conociste a Pereti?

-¿Otra vez querés que te cuente la historia de Pereti?

-Sí.

-Te cuento de la tormenta, como se construyó este refugio, como sobrevivimos…

-Mejor contame cómo conociste a Pereti.

-Está bien, Pereti siempre estaba solo…

En medio del océano, estaba completamente solo. Joe Pereti. Abajo el Goo. El alimento perfecto. Todo el día juntando estos bichos de mierda. Los cosechadores cobraban 530 dólares por turno. Más de lo que ganaba un ingeniero. Porque, la verdad, ¿Para qué sirve un ingeniero acá abajo? Pereti se dio cuenta antes que todos.



Parte I

-Lo que pasó fue mucho, mucho peor que una sequía.
-¿Qué es una sequía?
-Hace unos 15 años, mucho antes de que nacieras, caía agua del cielo. Le decíamos lluvia, y esa lluvia hacía que podamos vivir en la superficie. Cuando dejó de llover, la sequía terminó con todo. Nadie pudo prever el desastre.
-¿Vivían en la superficie y no se quemaban con el sol?
-No, antes podías estar horas al sol. Salía a la mañana, a eso le decíamos día, y cuando se ocultaba era la noche. El sol y la lluvia eran fundamentales para producir alimentos. El Goo no existía, comíamos animales y vegetales.
-Puaj, ¿Cuándo lo conociste a Pereti?
-La tormenta fue en el 2010, el país en que vivíamos se llamaba Argentina, y la ciudad Bahía Blanca, estaba a unos 60 kilómetros de acá...

03 diciembre, 2010

El poema de la década

Escrito entre 1999 y 2000, este poema del libro Poesía cilvil de Sergio Raimondi anticipa el hecho económico, político y cultural que abriría la puerta de salida a la profunda crisis argentina: el giro chino que, dejando de lado premisas culturales milenarias, se propone tener una agricultura más eficiente. Esa determinación cambiaba por entonces el paisaje portuario de Ingeniero White, y Sergio escribía esto:


Cargill & Pound

Según el Financial Times, China estaría dispuesta
a importar cereal y abandonar así su antigua política
de total auto – abastecimiento. There is worship
in plowing, escribió Pound, algo así como: “Se adora
al arar”. Y escribió también que Ching Ning, en el dos
mil y algo antes de Cristo, mudó su corte y dijo al iniciar
el mercado un mediodía: Bring what we have not here,
es decir: “Traed lo que no tenemos aquí”. Según análisis
de la corporación Cargill, revelados en un encuentro
realizado en mil novecientos noventa y nueve en Shangai:
a. El precio del cereal cosechado en la zona de Jilin
es un treinta por ciento superior al del mercado mundial;
b. el programa estatal de fomento a la agricultura dilapida
mayores divisas de las que habría que pagar por cereal
importado; c. erosión del suelo, deterioro de las reservas
de agua y una amplia destrucción del ambiente constituyen
las consecuencias del obligado cultivo intensivo;
d. urge un plan agrario más eficaz, con reducción de controles
estatales y promoción comercial con otros países y empresas,
a fin de abaratar los alimentos diarios e impulsar y extender
el gasto de la población hacia otros bienes. When the cranes
fly high, think of plowing. Es probable que, cuando el poeta
escribía, la China arcaica sólo estuviera en su cabeza.
Por ende sólo en su cabeza habría que hallar el alto ciprés
por fuertes muros rodeado, junto a cuya sombra yacen
Fu Hin, quien enseñó a los hombres a cultivar cebada,
y las huellas de esos mismos hombres que aún lo visitan.

24 noviembre, 2010

La vida es una moneda

Ignacio Molina nació en Bahía Blanca en 1976 y desde 1992 vive en Buenos Aires. En su infancia y adolescencia jugó al básquet en uno de los 21 clubes que desarrollan ese deporte en la ciudad, Napostá. Cientos de veces habrá tomado los colectivos bahienses, las 500, que te dejan a pocas cuadras de tu destino o habrá comprado caramelos en kioscos de barrio, atendidos por sus dueños. En su primera novela Los modos de ganarse la vida (Entropía 2010), esos usos del espacio público, tal vez más humanizados, dejan lugar a un relato que se estructura al ritmo de los grandes centros urbanos donde la vida también es papel de cambio.

Así como comprar cigarrillos en un kiosco, pagar el pasaje de colectivo o negociar con el canillita un diario de hace dos semanas son los intercambios comerciales más básicos a los que nos somete la vida cotidiana; hablar de fútbol con un compañero, pedir empanadas por teléfono en la misma rotisería todos los viernes o cederle el asiento a una embarazada, son los intercambios humanos más elementales.

De eso va Los modos de ganarse la vida: la negociación permanente con las obligaciones, la rutina, los imprevistos, la familia, los amigos, los desconocidos, los deseos reprimidos, los no reprimidos, para intentar ganarse la vida.

Porque el kiosco, además de un espacio de intercambio comercial, se convierte en un lugar de escape, a donde se va sin necesidad, sólo para ir, o puede ser un refugio en un día de lluvia o una excusa para caminar por determinada avenida. Porque los colectivos sólo te llevan a destino cuando querés andar por la vida sin demasiada precisión y tenés monedas en el bolsillo. Porque, aunque no te importe el fútbol, le charlás de fútbol a Ezequiel a cambio de que te alcance a la oficina en su auto y Etelvina, que atiende el teléfono de la rotisería donde pedís empanadas, resulta ser tu amante.

La voz principal de la novela es la de Luciano, un joven de 27 que vive con su novia, Cecilia, pero sobre todo convive consigo mismo y su percepción obsesionada de lo cotidiano. En el medio, una tercera persona nos presenta escenas de la vida de Guillermo y Marina, una pareja de amigos; escenas que después se retoman desde la perspectiva de Luciano.

Con todo esto, Ignacio Molina construye una narrativa muy precisa. Pero precisa no significa descriptiva, sino todo lo contrario. La novela no describe la magnitud de la tormenta que engendra lo aparentemente elemental, el tamaño de las nubes y los truenos que estremecen la tierra: te cuenta lo que Luciano estaba haciendo y pensando en el momento exacto que el viento cambió al sur y volaron las primeras hojas.

Los atardeceres, siempre son más interesantes que los mediodías. Una narrativa clara, pero que se cuida de que el exceso de luz no vele la trama.

Es llamativo que Los modos de ganarse la vida prácticamente pase por alto el mundo laboral de los personajes. Todo sucede en los trayectos y en lo que se omite. El ojo no está puesto en la producción, sino en el intercambio: comprar la golosina que te permita recibir un vuelto en monedas para viajar en el colectivo que te lleva a ningún lugar. Porque, en última instancia, cambiar fuerza de trabajo por dinero no es ganarse la vida.



05 noviembre, 2010

Esa mujer

Hasta hace un par de semanas nos preocupaban cosas como el lenguaje que utilizaba en Twitter la presidenta o si debía hablar a cámara en las cadenas nacionales. Bueno, finalmente habló a cámara. Habló una persona pasando por el momento más doloroso de su vida. Y conmovió a la gran mayoría.



Los liderazgos populares no nacen de la nada. Necesitan una base sólida de reivindicaciones sociales y un momento de quiebre. El momento en que la persona, por su carisma natural o por algún episodio excepcional, supera a los hechos de gobierno. El momento en el que la presidenta de la Nación se baja del atril, acomoda un par de cuadros de la casa Rosada, se sienta en su escritorio, respira profundo y graba un mensaje destinado a interrumpir, un par de horas más tarde, los preparativos de la cena familiar, cortar al medio la novela o los informativos, silenciar las redacciones. Un mensaje que la convierte durante cinco minutos en Esa Mujer.

Es aventurado presagiar cuánto puede durar el efecto. Todavía no sabemos si esa mujer que fue tan resistida, sobre todo por las mujeres, va a ocupar ese lugar. Pero sin dudas, en estos días de duelo nacional y en estos discursos, algo cambió para siempre.

01 noviembre, 2010

La historia está escrita en el aire




Nadie llora ante un libro de historia. Llorás cuando la historia te atraviesa.

En la misma semana que intervienen quirúrgicamente al primer kirchnerista convencido que conocí, mi viejo, se muere Néstor Kirchner. Demasiada carga emocional, intelectual, física: con el cerebro seco, con los ojos cansados de estar frente a la pantalla. Conmovido por las imágenes de la transmisión continua de la capilla ardiente. Donde sobraron las palabras. Así se siente vivir en tiempo presente un hecho histórico. La carga de simbolismo que hubo en todo esto, es la condensación de la historia de la década.


Con la muerte de Néstor Kirchner, todo el sentido histórico que estaba contenido en una vida terrenal, limitado por la humanidad de una persona, estalló en millones. El líder que se pone en la primera fila del combate y muere en el fragor de la lucha, sólo deja inspiración. La inmolación como última parada de la pasión. Ahora la construcción será colectiva. Cristina conduce, el pueblo la sostiene. Una construcción de brazos abiertos.


Leo, leo, leo, por todos lados, palabras cargadas de bronca, de inteligencia, de miseria, de dolor. Pero me quedo con las imágenes: los mozos de la Rosada llorando, jubilados eternamente agradecidos, veteranos de Malvinas, Madres, Abuelas otra vez frente a la muerte, cientos de pibes y pibas que nacieron a la política con Néstor y que se acaban de hacer mayores de edad, los presidentes latinoamericanos dimensionando la figura del que se fue, los que tuvieron vedada la entrada por no estar nunca a la altura de la historia, Diego agrandando el panteón de los gladiadores, todos los que gritaron porque no correspondía el silencio, todos los que agradecieron, todos los que pronunciaron la palabra dignidad, todos los que lloraban y me hacían llorar a mí. El pueblo dándole fuerzas a Cristina y Cristina, con la fuerza de una leona herida, conteniendo la emoción del pueblo que llora.




Arriba del coche fúnebre, además de flores, había cascos celestes, blancos y amarillos. El cajón subió lentamente al avión. La escena final: ese avión que levantó vuelo en el cielo lluvioso, para devolver a su tierra al cuerpo de un hombre que dejó su vida para transformar este país en un lugar mejor; una imagen de la dignidad nacional recuperada en estos siete años. La contracara del helicóptero que partió de la terraza de la Casa de Gobierno en diciembre de 2001.


29 octubre, 2010

Ese avión que levantó vuelo en el cielo lluvioso, para devolver a su tierra al cuerpo de un hombre que dejó su vida para transformar este país en un lugar mejor, es una imagen de la dignidad nacional recuperada en estos siete años. La contracara del helicóptero que partió de la terraza Casa de Gobierno en diciembre de 2001.

Arriba del coche fúnebre, además de flores, hay cascos amarillos.
Emociona hasta las lágrimas ver al pueblo dándole fuerzas a Cristina y a Cristina, con la fuerza de una leona herida, conteniendo la emoción del pueblo que llora.

18 octubre, 2010

Twitter y el lenguaje de Estado



El tema acá es quién y cómo se encarna la voz del Estado. ¿Siempre que la presidenta se expresa públicamente lo hace en nombre del Estado? ¿Cuándo Cristina habla, habla la Argentina? Yo pienso que no. De ninguna manera una persona puede ser la voz del Estado en todo momento. Por eso, no es el mismo lenguaje que Cristina utiliza en una cadena nacional, en un discurso político, en una entrevista sobre su vida, en la asamblea anual de las Naciones Unidas o en su cuenta de Twitter.

La presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, Cristina, la abogada, la legisladora, @CFKArgentina, la militante, la jefa de Estado, la peronista, la mujer. Son todas la misma persona, que se expresa de la forma que considera más adecuada al medio, al contexto y a la audiencia a la que se dirige.

Cuando esos 140 caracteres cambian de soporte, de audiencia y de contexto, sin la debida explicación y sin dimensionar el alcance real de esas palabras, el problema es del medio y no del mensaje.

Una actitud que se le ha criticado a la presidenta es no hablar a cámara en las cadenas nacionales. Siempre habla al público: ministros, intendentes, gobernadores, funcionarios y personas relacionadas con su anuncio. Aunque no sea la forma más efectiva de comunicar, yo reivindico esa escena. Porque ahí está hablando el Estado. Ella es la voz, legitimada por el Estado que la rodea. Y en esos discursos es donde hay que juzgar el lenguaje que utiliza como jefa de Estado.

La presidenta hace el reclamo por Malvinas ante la ONU, con más firmeza que ningún otro, y lo continúan los cancilleres y diplomáticos. Ahí es donde el Estado le habla al mundo. ¿Cómo es posible que Morales Solá compare el "Piratas for ever" que tiró Cristina en Twitter con las palabras Galtieri?

No se puede quitarles el contexto a las palabras. Si querés saber cuál es el lenguaje del gobierno: tenés que leer todos los discursos oficiales. Si querés ver cómo se relaciona con otros países el Estado argentino: mirá el discurso ante la ONU. No Twitter. No una red social, en donde Cristina le habla a 140.000 seguidores.

Lo que dice ahí te puede parecer mejor o peor, te puede parecer adolescente, divertido, una falta de respeto, un atropello a la razón o una genialidad. Pero estamos hablando Twitter: la opinión, sentimientos, apreciaciones, chistes malos, intereses y modismos, de una persona en una red social. Una mujer a la que le toca presidir la Argentina y elige no ponerse en pose.

En Twitter, Cristina se define como "peronista, abogada, presidenta de la Nación", en ese orden. Cuando habló en el Luna Park, empezó diciendo "No vengo a hablarles como presidenta, les voy a hablar como militante". En River, se posicionó como trabajadora. Esas aclaraciones nos están pidiendo más esfuerzo a la hora de escuchar e interpretar.

Tener una presidenta con conciencia del lenguaje, nos debería exigir poder ver sus distintas facetas, entendiendo el contexto y sin sobreactuar las "formas" institucionales.

16 octubre, 2010

Tomá mate con chocolate

Las orquídeas conforman la familia más grande de plantas con flores con aproximadamente 25.000 especies y 60.000 híbridos. La etimología de su nombre tiene que ver con la virilidad y la fertilidad, se presume, por su particular forma.

En la historia esta flor tuvo muchos usos: en la antigüedad tenía fines ornamentales, medicinales y afrodisíacos. La vainilla, utilizada por los Aztecas para aromatizar el chocolate, fue llevada a Europa por los conquistadores. En Europa, el interés por ellas se despertó hacia 1700, cuando se convirtió en un objeto preciado por las clases altas, quienes debían construir un orquideario como una obligación acorde con su estatus. Con el avance de la ciencia, en el siglo XX se convierte en una industria.

En argentina una empresa creada en 2003, produce más de 50.000 orquídeas por año, cuarenta variedades, híbridos y clones. Lleva registradas más de una docena de variedades creadas en un laboratorio propio de micropropagación (biotecnología).

Este productor, que desarrolló su industria durante los siete años que llevamos de kirchnerismo, creó una nueva especie a la que bautizó Onzelumia Orquidácea CFK (en honor a Cristina), certificada por The Royal Horticultural Society, única organización mundial en la materia.

"Es una variedad recientemente creada y registrada en mi honor. Tomá mate con chocolate."



(La idea de este post era hablar del twitter de la presidenta y el lenguaje de Estado, pero se me fue medio al carajo, así que en breve continúa con eso)

14 octubre, 2010

Huele a jardín luxemburgués






El Gran Ducado de Luxemburgo es un pequeño país de Europa (el séptimo más chico): un puntito en el mapa de unos 2.586 kilómetros cuadrados y casi medio millón de habitantes, ubicado entre Francia, Alemania y Bélgica. Gobierna una monarquía constitucional y parlamentaria. Tiene una economía muy desarrollada basada en la industria de acero y la química, baja desocupación, crecimiento moderado y baja inflación. Alberga las sedes centrales de varias corporaciones multinacionales.

Además posee el Producto Bruto Interno per capita más alto del mundo y es el único país que puede pagar el 82% móvil de las jubilaciones. Así las cosas.

07 octubre, 2010

Sensibilidad política

"Además tenía la sensación de que en la Argentina había una especie de retorno total, no sólo de ciertas figuras políticas, sino sobre todo la idea de que se reinstalaba una sensibilidad de época a la vez extraordinariamente anacrónica y pertinente como la de la década del 70. Esa es una operación de sensibilidad política increíble de parte de los Kirchner. Haber repatriado discursos, retóricas, frases hechas, gesticulaciones, comportamientos, maneras de pensar, estilos de vestir… y que eso suene pertinente o necesario, bienvenido, es algo raro pero que no se puede dejar de reconocer."

Entrevista de Maximiilano Tomas a Alan Pauls

Notas de lectura:


04 octubre, 2010

Es la economía, estúpido

Las últimas tres novelas que leí/reseñé tienen que ver con los '70: las dos de Alan Pauls (Historia del llanto e Historia del pelo) y la de Pola Oloixarac (Las teorías salvajes). Ahora es el turno de Blanco nocturno, de Ricardo Piglia.


Las primeras tres, a su manera, intentan abrir grietas en la #victoriacultural del relato de la izquierda sobre la dictadura y la militancia setentista.

Pola hace una revisión crítica, en cuanto relato que simplifica la realidad proponiendo una épica de héroes y malvados, que no puede dar cuenta de los procesos históricos que continuaron hasta el presente. "Tener una izquierda triunfal en el ámbito cultural tiene consecuencias peores que simplemente malas películas".

Mientras que, Pauls busca los caminos laterales de la intimidad y el relato autobiográfico de un chico/adolescente/joven que
no vivió los '70 como después los leyó: siguiendo el manual del militante revolucionario.

La última novela de Ricardo Piglia,
Blanco nocturno, toma otro camino y otra temática para abordar la misma década. Muy lejos de la vanguardia estilística de Pola y del relato autobiográfico de Pauls, Piglia se para en el centro mismo del campo literario argentino para hablar del campo y dice: "Mi gesto de vanguardia es hacer una novela tradicional".

Blanco nocturno es un policial a veces clásico, otras negro, que transcurre en un pueblo de la provincia de Buenos Aires, en el medio del campo. Con personajes arquetípicos (el detective, su ayudante, la familia rica y poderosa, el foráneo muerto, los sospechosos) y otros clásicos de Piglia como el periodista Renzi.

Pero el elemento que trae al presenta a esta historia, extemporánea y escrita en un género anacrónico, es la motivación del crimen: un asesinato financiero, que responde más a un orden macro-económico que a las pasiones personales.

La tierra como valor de cambio y elemento de poder en la Argentina de los '70, el intento levantar una fábrica de autos en el medio del campo con una economía atada al dólar, especulaciones financieras, plata no declarada: son parte de la intriga de la novela. Intriga que se pone en juego en disputas familiares de antaño.

"La historia política argentina se movía a ras de tierra, mientras los acontecimientos pasaban por arriba como una bandada de golondrinas que emigran en invierno, y los habitantes del pueblo representaban y repetían sin saberlo viejas historias."

Esta novela, que se desarrolla en la antesala de la vuelta de Perón (1971), atraviesa un momento de re estructuración económica que luego, con la profundización del modelo liberal, marcaría la marcha del país en los siguientes 30 años. Los mecanismos de defensa de esa estructura de poder económico fueron los que intentaron desestabilizar al gobierno actual en 2008, utilizando la figura mítica de "El Campo".

"Lo que hay en la novela son algunos elementos que luego, con el conflicto del campo, se actualizaron. Y en verdad es un tema permanente. Tiene que ver con la propiedad de la tierra, negocios con la tierra. Yo no intenté ser anacrónico, pero digo un poco en broma que esta es mi novela sobre el campo, mi intervención en el debate del conflicto del campo", dice Piglia en una entrevista de Claudio Zeiger para Radar Libros.

No creo que sea productivo buscar en
Blanco nocturno llaves para leer el conflicto del gobierno con las patronales agrarias/mediáticas. Simplemente, se puede llegar hasta ahí siguiendo la clave de la economía de los '70. Clave que Piglia, desde el centro de la escena, pone en el centro del campo literario para dialogar con la ficción actual y tensionar los relatos establecidos.

***

"Las determinaciones económicas, geográficas, climáticas, históricas, sociales, familiares pueden, en ocasiones muy extraordinarias, concentrarse y actuar en un solo individuo. Ése es mi caso. (dictado a Schultz)", por Luca Belladona.

18 septiembre, 2010

El fetichismo de la memoria




Para representar el estereotipo del militante setentista, Peter Capusotto se pone una peluca ondulada, un bigote fornido y listo: es Bombita Rodríguez, el Palito Ortega Montonero.

¿Una época puede leerse en una peluca? En su color, su textura, su uso. Acabo de leer Historia del pelo de Alan Pauls, lectura que me llevó a ver la película Los Rubios de Albertina Carri y a pensar sobre el tema. La memoria como un fetiche rubio, imposible de peinar.

El libro de Pauls es parte de la serie que comenzó con Historia del llanto y terminará con Historia del dinero. Estas novelas breves intentan abordar la década que marcó los últimos 30 años de la política y la economía argentina, huyendo de los discursos establecidos y contra-establecidos hacia una intimidad atravesada por la historia.

Historia del pelo no tiene la solidez de la primera novela que, a pesar de ser fragmentaria y por momentos difusa, expresa con una fuerza demoledora el problemático cruce entre autobiografía-ficción-realidad e historia. Esa fuerza que comparte la película de Carri, un documental sobre la memoria que se anima a desafiar al testimonio de las víctimas como puerta al pasado.

La novela es un continuo de recuerdos, imágenes y situaciones que nos lleva sin respiro hasta el punto final. Como una cabellera que nunca fue cortada: mechones brillantes, otros demasiado largos, graciosos o filosos. La unidad la da el personaje principal y su obsesión con el pelo, y el escritor con su obsesión con la frase.

En el medio: pelo, peluquerías, peinados, frivolidad, abortos, desamor, veteranos de guerra, pelucas, pelo y más pelo. "En el siglo XX se descubrió que lo banal es la materia de la que están hechas todas las cosas, incluso las historias. La literatura argentina aprendió eso con Manuel Puig."

El último tramo de la novela puede ser un claro ejemplo de esta afirmación. Cuenta uno de los hechos que dio inicio a la década: el destino de a la peluca que utilizó Norma Arrostito para el secuestro y asesinato de Aramburu.

(...)
"Lo tienta la época. Lo tienta la posibilidad, que las novelas suelen delegar en una serie de máquinas complicadísimas, llenas de riesgos y no necesariamente eficaces, de volver a una época que venera y que siente que no vivió, o que hubiera querido vivir de otro modo, o quizás sólo con otro corte de pelo..."
(...)