28 diciembre, 2009

Tomates podridos

¿Cuál es la mejor canción del rock nacional? Nos hicimos esa pregunta en un asado y yo elegí Mañana en el Abasto de Sumo. Es una canción distinta a todas. Porque su poesía, escrita en 1987, está totalmente fuera de su tiempo. Y porque la música, que tanto se parece al paso del tren, a la monotonía de la calle, a la rutina del trabajo, es la música de la ciudad.




Mañana de sol, bajo por el ascensor,
calle con árboles, chica pasa con temor.
no tengas miedo, no, me pelé por mi trabajo,
las lentes son para el sol y para la gente que me da asco.

No vayas a la escuela porque San Martín te espera,
estás todo el día sola y mirás mi campera.
Tomates podridos por las calles del Abasto,
podridos por el sol que quiebra las calles del Abasto.

Hombre sentado ahí, con su botella de resero,
los bares tristes y vacíos ya, por la clausura del Abasto.
José Luis y su novia se besan por ahí en el Abasto,
yo paso y me saludan, bajo la sombra del Abasto.

Parada Carlos Gardel, es la estación del Abasto,
Sergio trabaja en el bar, en la estación del abasto,
piensa siempre más y más, será por el aburrimiento.

Subte línea B y yo me alejo más del cielo,
y yo me alejo más del suelo, también,
ahí escucho el tren, ahí escucho el tren,
estoy en el subsuelo, estoy en el subsuelo.

24 diciembre, 2009

Hoy seguro que pasan...


solo en casa
solo en Nueva York

dispuesto a defender su hogar
de dos temibles ladrones

solo en casa
solo en Navidad

Kevin va al campo de batalla
con armas de juguete


De Poesía por cable

Felices fiestas

07 diciembre, 2009

Cerdo cente

-El gobierno dijo que en el verano no va a haber cortes de luz...
-Yo le creo, sí nunca nos mintió el gobierno.
-A mi me llegó la boleta del gas con una carta que me mandó Cristina.
-Cristina siempre te la manda -(gestito con el puño cerrado hacia adelante y hacia atrás)
-Decía todo lo que subvenciona el gobierno el precio del gas. Y que si viviera en Brasil pagaría tanto, y si viviera en Uruguay pagaría tanto...
-Ja, si viviera en Brasil estaría todo el día tomando sol en una reposera.
-Además todo son impuestos para pagarles el gas a los chilenos. Nosotros pagamos 9 pesos y se los vendemos a cuatro, a los chilenos.
-Chile está mejor que nosotros, Brasil está mejor, hasta Paraguay está mejor a pesar de Lugo...
-Que no te mire mucho Lugo que te embaraza...

(Docentes sin alumnos cumpliendo horario en una escuela privada con sueldos subvencionados por el Estado. ¿Se acordarán cuando les descontaron el 13 por ciento del sueldo y les pagaban con Patacones falsos? Ah no, perdón, eso no era para financiar el bienestar de "los chilenos".)

04 diciembre, 2009

Digresiones sobre un cuento de ciencia ficción que leí cuando vivía en la superficie

Segunda parte

-Empezó como una tormenta normal, hacía meses que la ciudad estaba tapada de tierra. La gente sólo salía de la casa a buscar su ración agua. La emergencia era extrema en todo el mundo, pero nunca nadie pensó…
-¿Cuándo lo conociste a Pereti?

-¿Otra vez querés que te cuente la historia de Pereti?

-Sí.

-Te cuento de la tormenta, como se construyó este refugio, como sobrevivimos…

-Mejor contame cómo conociste a Pereti.

-Está bien, Pereti siempre estaba solo…

En medio del océano, estaba completamente solo. Joe Pereti. Abajo el Goo. El alimento perfecto. Todo el día juntando estos bichos de mierda. Los cosechadores cobraban 530 dólares por turno. Más de lo que ganaba un ingeniero. Porque, la verdad, ¿Para qué sirve un ingeniero acá abajo? Pereti se dio cuenta antes que todos.


Leer parte uno

03 diciembre, 2009

La película de la década

según dice acá, es:

La Ciénaga

es difícil caminar, respirar, es difícil ver
ver con claridad es difícil respirar y caminar
al mismo tiempo
es difícil, ver o ser observado
en lo tormentoso


(De Poesía por cable)

30 noviembre, 2009

La fiesta

Misteriosa Bahía Blanca XVI


Noche de viernes. Noche de verano. Noche ideal para la fiesta del Midget. Las máquinas están desde temprano en boxes: las preparan para pisar la tierra; trasmitir al piso la energía generada cuando se libera el embriague: provocar la comunión
hombre-máquina-tierra. La tierra gastada, mojada, removida. Hacerle morder el barro al que queda atrás.

En un minuto y medio se corre una serie, pero la carrera se define en pocos segundos. Las tribunas están repletas de gente que quiere ver a los más de setenta pilotos que salen a girar, a romper parrillas, amortiguadores, perder ruedas, morder el barro y volcar; que quiere ver a los diez o veinte pilotos que saben que siempre llegan. Saben que llegan, pero a veces no; a veces la tierra se suelta, la rueda muerde el montón y termina contra el paredón, en la primera curva.
Accidentes, choripán, asado abajo de la tribuna, ruido de motores. Horas de espera, a cambio de unos segundos de adrenalina.
Sucedió durante una noche de viernes, de verano. La gente de la ciudad, de la zona, llenó las tribunas, llegó temprano para irse tardísimo. Todo por unos segundos de adrenalina. Ser parte de la fiesta. Ya no hay autos feos, los noventa Midgets le ponían color a la tierra mojada. En las tribunas había risas, cargadas, radios, mp3, celulares, gorras, banderas. Madres, hermanas, chicos, familias. Estaban todos.


Estaban todos cuando del cielo cayó una bola de fuego. No se sabe de dónde vino, no se pudo prever. Por unos segundos el cielo se iluminó. Unos segundos de adrenalina y después un pequeño sol explotó en el medio del óvalo. Tiñó todo de fuego. Nada ni nadie se salvó. Todos terminaron carbonizados, hechos polvo negro, mezclados con la tierra mojada, movida, y el barro.



Leer Misteriosa Bahía Blanca I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII, IX, X, XI, XII, XIII, XIV y XV

23 noviembre, 2009

La tierra del desierto, mojada

Hoy llovió en el desierto. Llovió por segunda vez en menos de diez días, después de la larga sequía. El asfalto amaneció mojado, la tierra mojada. Las paredes de las casas mojadas. La ventana del colectivo mojada. El piso del colectivo embarrado. Mientras viajo, leo Maternidad Sardá de Martín Rodríguez:

Ella

se abre una nube roja de sol en el cielo,
y está hinchada de leche
a su vez, un pezón como una mejilla
se sonroja; tiene su sonrisa
también
como un niño, como un perro, como un árbol
una sonrisa de pezón a pezón, se descuelga y tiembla sola

pero se nos viene el desierto:
esta madre se quedó sin leche, justo hoy,
es un bebedero en un cuerpo de piedra frágil,
le da a los huérfanos del barrio,
esta teta no se agota
en la filiación de mis zonzos, decía y...
se vació,
cayó la última gota y...

de pronto la calle es de tierra
de pronto la casa es de arcilla
de pronto la luna de día

Pelvis mecánica

Divididos volvió a Bahía, después de siete años, el sábado en la FISA. El sonido fue de lo peor que me tocó escuchar en mi vida. Pero me encantó cuando tocaron Tengo de Sandro, en la versión que grabaron para el Tributo a Sandro, un disco de rock.

"Esto es para un grande, que se está poniendo motor y carburador nuevo. Esperemos que también le pongan caja automática y vuelva a mover la pelvis", dijo Mollo y la rompieron.




La cobertura del show

21 noviembre, 2009

El concierto

Diego Capusotto dijo que los famosos que hablan de la seguridad (Mirta, Marcelo, Susana) "son un concierto de pelotudos que no saben lo que dicen pero lo dicen y le hacen el juego a la derecha, al gorilaje y a todos los que quieren tener un poquito de poder. Son los voceros de una estrategia política mucho más tremenda de lo que vemos, llegan a mucha gente y no saben ni siquiera lo que dicen".

"Los famosos son como Micky Vainilla, y no es más que el inconsciente de parte de una sociedad que nunca se acuerda de los muertos; de lo único que se acuerda es de blanquearse, en todo sentido de la palabra. Son funcionales a eso que todavía existe y que generó todo lo que estamos viviendo ahora: famosos que hablan sin saber y que provocan aún más la ira en la gente, que no tienen opinión propia, que son pensados por los medios."



13 noviembre, 2009

Texto para la presentación de "La Fábrica"

Actualizo con algunas fotos y este link, en donde se puede leer qué fue más o menos lo que pasó el viernes 13.




Para ser leído esta tarde, en un bar de la Colonia Santa María, de Coronel Suárez, en la presentación oficial del libro de Leandro Beier
.


Quería agradecer a Leandro, que me permite estar nuevamente en la Colonia presentando un libro suyo, otra vez en este bar, con todos ustedes. Antes de hablar del libro, creo que es indispensable destacar el compromiso que tiene Leandro con este lugar: más allá de la calidad de la propuesta y de la escritura, de su aporte a la historia de Santa María, yo no puedo dejar de hacer referencia al esfuerzo personal que hay detrás de este libro, el trabajo de campo realizado, entrevistando a los protagonistas de esta historia, haber tenido que leer los dos libros de Backchellian, el trabajo sobre la escritura como una intervención pública, la edición y finalmente este momento: la presentación. Que no es una mera reunión social, sino que es parte fundamental del proyecto, porque ustedes, Santa María, son el proyecto.

La Fábrica es un libro difícil de encasillar. Entre la historia, el periodismo y la literatura Leandro logró contar la fábrica Gatic Indular-Vulcabras dando cuenta de la complejidad que presenta amalgamar los materiales que componen el relato pasado, sin que estos pierdan su singularidad.

El pasado se puede pensar como relato: puede ser textual, oral, puede verse a través de imágenes, de lo que quedó en la memoria, de las experiencias de vida, puede ser el relato oficial escrito en papel prensa o puede intentar presentarse como una verdad absoluta.

En este sentido, la fábrica y su historia son inmensas. La componen una cantidad de discursos imposibles de reunir en un solo texto. Por eso, en este libro se hace un recorte. Los discursos que confluyen en La Fábrica son: la palabra del autor, las voces de los trabajadores, el testimonio personal del autor, la cobertura del diario local y en menor medida la versión de Backchellian. Es muy interesante ver como Leandro, la autoridad del texto, la voz que podría ponerse por encima de todos para elaborar el discurso objetivo de la Historia, se autoexcluye de ese rol y pone en el centro de la escena a la voz de los trabajadores. Pero no hace un fetiche de esa voz, porque sería un error correrse de un concepto de verdad absoluta, para inscribirse en otro: el de ensalzar la experiencia personal. Por eso, a pesar de darle prioridad a estas voces, también pone a prueba a los testimonios tanto en su montaje y disposición, como en las notas al pie y en el enfrentamiento con los titulares del diario.

Pienso que, en la aparición de reflexiones acerca de los modos de trabajo, la actuación sindical, recuerdos de la infancia del propio autor, en el fondo negro de tinta desperdiciada detrás de las tapas del diario, hasta en el diseño que interpreta el texto desde otro lenguaje, en todas estas cosas, se juega la visión del mundo como una totalidad. Una totalidad en donde las partes conviven en conflicto, que no está ni homogeneizada, ni fragmentada al extremo.

Este libro cuenta algo de la historia de Santa María. Pero ese recorte no cristaliza la historia, sino que abre a múltiples relatos. La Fábrica es un libro que sirve como herramienta para producir historia y así repensar el presente.

10 noviembre, 2009

Texto escolar por el día de la Tradición

Basado en un posteo de la época del conflicto con el campo
Leído esta mañana muy temprano en el colegio San Cayetano.

Hoy festejamos el día de la Tradición. Un día que tiene que ver con la construcción nuestra identidad como país; identidad que se compone por símbolos culturales, que fueron fijados hace mucho tiempo como la figura del gaucho, su vestimenta, su comida, su música. Así es que el 10 de noviembre se recuerda el nacimiento de José Hernández (1834), escritor y periodista con una intensa actividad en la vida política del país, recordado por sus dos grandes obras: El Gaucho Martín Fierro, editado en 1872 y La Vuelta de Martín Fierro, siete años después.


Pienso que esta es una buena ocasión para reflexionar un poco acerca de la construcción de la identidad. Y para eso, que mejor que mirar a quienes vivieron el segundo siglo de historia de nuestro país: nuestros abuelos.

Les voy a hablar del mío, aunque seguramente muchos de ustedes pueden encontrar historias como esta en los suyos: Wilson nació en 1918, cuando el país cumplía 108 años y terminaba la primera guerra mundial. Sus padres vinieron de Italia en el 14, y es el más chico de cinco hermanos. Hoy tiene 91 años, y todavía nos repite, como cuando éramos chicos, estrofas del Martín Fierro que se sabe de memoria:

Los hermanos sean unidos
porque esa es la ley primera -
tengan unión verdadera
en cualquier tiempo que sea -
porque si entre ellos pelean
los devoran los de ajuera.

Hoy, acá, me pregunto: ¿Porqué un hombre hijo de inmigrantes italianos, que estudio apenas hasta sexto grado tiene grabada en su memoria esa sabiduría popular?

Para contestar esa pregunta tenemos que hacer un poco de historia. El Martín Fierro fue en su tiempo una obra muy popular, pero poco considerada por las altas esferas de las letras, porque pertenecía al género de la poesía gauchesca, que no gozaba de muy buen prestigio.

Fue recién para el centenario de la independencia Argentina entre 1910 y 1916, que los intelectuales, ante la necesidad de encontrar un sujeto histórico que representara un ser argentino autóctono –que no fuera el indio-, para resguardar a la patria de los inmigrantes europeos que venían a montones, eligieron a la figura gaucho. Más aún, no el gaucho inculto y violento, sino el gaucho que José Hernández representa en la Vuelta del Martín Fierro,

que es un padre que al retornar del exilio les habla a sus hijos recomendando la pacificación y la aceptación de la ley de la ciudad a través del trabajo. Un gaucho que con su voz legitima los valores liberales que se querían imponer. No hay identidad nacional

posible, sin una tradición literaria que la avale.

Todos nosotros vivimos una época muy especial: estamos en vísperas del bicentenario. Por eso quería aprovechar esta oportunidad para proponerles que en este día de la Tradición, en vez de sólo ser espectadores de la mitología gauchesca y todo su coloridos sin cuestionarnos de dónde viene, seamos protagonistas y nos propongamos repensar cuáles son los nuevos sujetos que han construido nuestra historia. Para eso les voy a leer un fragmento de un poema, de César Fernández Moreno, que se llama Argentino hasta la muerte, fue escrito en 1954, y muestra una nueva sociedad en la que el cosmopolitismo ya estaba integrado y formaba parte del ser argentino:

a Buenos Aires la fundaron dos veces
a mí me fundaron dieciséis
ustedes han visto cuántos tatarabuelos tiene uno
yo acuso siete españoles seis criollos y tres franceses
el partido termina así
combinado hispanoargentino 13 franceses 3

[…]

así soy de todas esas maneras
guerrero campesino comerciante poeta perhaps
español francés indio casi seguro
rico pobre de todas las clases y de ninguna
y bueno soy argentino ma de qué argentino me estás hablando
qué clase de argentino sos vos que no sos italiano
pa’ser bien argentino tenés que ser semita

Cuando Fernández Moreno publicaba este poema, ese mismo año, mi otro abuelo llegaba también de Italia literalmente sin nada. Viajó durante más de un mes en hacinado en algún barco. Fue a parar a San Antonio Oeste, trabajó en el ferrocarril, trabajó como plomero y gasista, tuvo tres hijos y uno le salió ingeniero. Este hombre está muy lejos de la sabiduría popular gauchesca, y ni siquiera le preocupó aprender hablar bien en castellano. Este nuevo sujeto que trajo el peronismo es el trabajador.

Entonces, como decía, ahora nos toca a nosotros como generación pensar a nuestros abuelos y padres, para tratar de explicar cómo se construye nuestra identidad nacional después del peronismo, de los exilios en los ‘70, de la vuelta a la democracia, de los inmigrantes latinoamericanos de los 90, y las emigraciones del 2001.

Como Lugones vio en el Martín Fierro la obra épica fundacional de un ser nacional y liberal, como Fernández Moreno abrió las puertas desde el coloquialismo al inmigrante, deberíamos preguntarnos cuál es el sujeto argentino de cara al bicentenario.

04 noviembre, 2009

Hay que escuchar The Talibans

Le doy: *****

The Talibans - New York, New York. Fatwa Records.

Temas:
Acá, re loco, fumando amapola
New york, New York (cover de Frank Sinatra)
Clases de vuelo a domicilio
Inmolándome
La fiesta anual del cordero

The Talibans - Los Reyes Magos. Fatwa Records.
.
Temas:
100 azotes a la adúltera
101 pedreadas a la adúltera
Degoyando un periodista extranjero
Guerra santa
Bush también la tiene adentro
Nuestro terrunio
Soldado ruso
La quema del judio
Bigote y Kalashnikov


The Talibans es una banda de hip-hop étnico con bases de jazz poco conocida en Occidente (tal vez censurada por sus inclinaciones ideológicas), pero que rompe los charts en medio Oriente. Empezó, como todos los grupos de jóvenes entusiastas, peleándola desde abajo en el under iraquí, hasta que, después de sacar su segundo álbum, explotó cuando inmolaron al bajista en un show en vivo. Desde ese momento su ascenso fue imparable: a pesar de que en cada presentación mueren entre 100 y 500 fanáticos, The Talibans logró combinar canciones de protesta y cantos religiosos, con melodías que enternecen hasta a los niños. Además de contar con el mayor arsenal de la resistencia anti imperialista.

01 noviembre, 2009

Digresiones sobre un cuento de ciencia ficción que leí cuando vivía en la superficie

-Lo que pasó fue mucho, mucho peor que una sequía.
-¿Qué es una sequía?
-Hace unos 15 años, mucho antes de que nacieras, caía agua del cielo. Le decíamos lluvia, y esa lluvia hacía que podamos vivir en la superficie. Cuando dejó de llover, la sequía terminó con todo. Nadie pudo prever el desastre.
-¿Vivían en la superficie y no se quemaban con el sol?
-No, antes podías estar horas al sol. Salía a la mañana, a eso le decíamos día, y cuando se ocultaba era la noche. El sol y la lluvia eran fundamentales para producir alimentos. El Goo no existía, comíamos animales y vegetales.
-Puaj, ¿Cuándo lo conociste a Peretti?
-La tormenta fue en el 2010, el país en que vivíamos se llamaba Argentina, y la ciudad Bahía Blanca, estaba a unos 60 kilómetros de acá...

ContinúaFoto Jimmy Chaban

29 octubre, 2009

Después del conflicto del campo, la crisis internacional, las elecciones legislativas... ¿Estamos viviendo el inicio del gobierno de Cristina?

Nunca un gobierno hizo tanto para que lo quieran. ¿A la sociedad se le pasará el enojo? Y si al final no se le pasa, ya tenemos los símbolos-leyes para la resistencia.
Según la canción infantil: el dragón pinta paisajes. Sus estilos multiformes son los modos de la vida, y los colores inigualables que emplea son las ideas con que los hombres pintan su mundo hasta aislarlo del mundo mismo: entonces comienzan los sueños. El dragón se levanta sobre los hombres, abre sus alas poderosas y alza vuelo como lo hace una idea, un deseo, el anhelo que abandona la humanidad en busca de más transparencia, de más simplicidad. Inmediatamente lo humano se recompone, vuelve a tender sus enlaces con plantas y animales, con los sucesos del clima y las alternancias de los días. El dragón se ha marchado, y es como si no hubiera sucedido nada.

CESAR AIRA

27 octubre, 2009

El testimonio más antiguo del fuego domesticado,
se encuentra en la cueva
de Zhoukoudian (China).

Cuesta pensar que muchas de las cosas que suceden se superponen en el tiempo. Hay una porción muy pequeña, de tiempo, en esta historia, que le pertenece al fuego.

En una misma escena, mientras en China -por el frío, tal vez el hambre- descubrían el fuego, de este lado del mundo los dioses nos creaban a su imagen y semejanza, para darnos las llamas robadas que al mismo tiempo, en la llanura, encendían un sol en la noche ausente de colores, incendiaban por primera vez el centenario Kápok y descubrían también el nacimiento y la muerte de los dragones, un peón espantado recuperaba la voz y perdía la vista, y se apagaba, como el fuego de una vela entre los dedos, la piel de la anciana que agregaba, sin querer, un color más al mundo.

26 octubre, 2009

17:15

Subimos a la cima del cerro del amor,
siento que pierdo el tiempo.

Si fuera Lugones pensaría
que escribir es una cuestión de Estado
como refinar el ganado
o sembrar soja.

25 octubre, 2009

De México, en éxtasis

Obama, Chespirito, México, Menem, la ley, el preimo Nobel, un rezo negro. Lo mejor que leí en un blog en mucho tiempo está acá.

24 octubre, 2009

La década de la poesía

Dicen que los '90 fue la década de la poesía. Los versos dominaron la vanguardia literaria y fue el espacio en donde se generaron los debates más intensos. A raíz de la publicación de la antología Nueva Poesía Argentina, que compiló el chicho Gustavox López y editó el señor de los anillos, Viggo Mortensen, el suplemento cultural ADN publica hoy un artículo en el que plantea el cierre de una década larga, que empezó a fines de los '80 y aún está terminando, desde la publicación de Poesía civil de Sergio Raimondi y de la trilogía de Martín Gambarotta. En el artículo, Monteleone hace un repaso, con algo de crítica, por escritores, revistas, libros, editoriales y poemas.

21 octubre, 2009

The Peronism (en busca del gen peronista)



Va el mío: nací en el '84. El peronismo de mi infancia fue, por un lado, el menemismo-cavalismo-duhaldismo del país, y por otro, el de mi abuelo paterno que llegó al país desde Italia durante la Gran Guerra: los domingos con sol, salía de la casa después de la siesta, mientras nosostros nos bañábamos en la pileta, vistiendo una camiseta blanca y gorra y decía sonriente: ¡un día peronista!.


El de mi abuelo no me interpelaba, el que yo podía entender era el de la práctica. El que me relacionaba, en mi infancia, con la plata: el cambio de los australes por los pesos. El día que me regal
aron 100 dólares y me los gasté -en el Centro de Compras- en una patineta y un muñeco de las Tortugas Ninja. El 2x1 en la Cooperativa Obrera. Las figuritas de 25 centavos. El sanguche de jamón en el recreo a $ 0,50. El miedo a perder las monedas de un peso.

El anti menemismo lo aprendí de mi papá y de la televisión. En el local de Partido Intransigente donde pasamos muchas tardes, en el acto del Frente Grande en la Plaza del Sol, con Pino. También la tarde que, mientras nosotros nos bañábamos en la pileta de la quinta, adentro escuchaban en la radio que habían matado al hijo de Menem. Con CQC, con Lanata, después con la Alianza y con Carrió.


Cuando la Alianza se volvió menemista, todo fue lo mismo. No había di
scurso histórico, no había representación posible. La primera vez que voté, voté a Carrió. Una profesora de historia, en la secundaria, decía que ella era peronista de Perón, no de Menem. Y para mí seguía siendo lo mismo que escuchar el long play de mi abuelo con la marchita. Nostalgia.

La filiación política puede llegar a través de un mandato familiar, por una militancia concreta, por rebeldía, por amor a los símbolos, por conveniencia, o puede ser un proceso de aprendizaje. No encuentro otra forma de lograr una identidad que no sea leyendo. Nunca podría ser parte de un movimiento político que tenga su propia literatura. El kirchnerismo recuperó una línea histórica más densa y representativa, le devolvió el lenguaje político a la política. El kirchnerismo me obligó a leer, para saber si pertenezco. No creo tenerlo totalmente claro todavía, no sé si soy peronista, presumo que en algún momento lo seré.

Lo que pienso, hoy, es que hay que repensar el anti menemismo -que dio como resultado el slogan de la Alianza- para entender
esta época: cuáles son las continuidades y los cambios de fondo que produjo el kirchnerismo.


20 octubre, 2009

Brillo y destino

Demo gratuito de ocho temas de Glitter and Doom Live , el nuevo disco de Tom Waits a editarse el 24 de noviembre.

17 octubre, 2009

The Peronism

En estos últimos meses, y a raíz de la publicación de la antología de cuentos sobre peronismo Un grito de corazón, se discute en blogs, revistas literarias y suplementos culturales, sobre el gen peronista de los escritores jóvenes.

Hay distintos aportes: Quintín en su columna del diario Perfil, hace una lectura bastante pobre de la antología, en la que plantea que el 70% de los narradores jóvenes son kirchneristas y los cuestiona con banalidades como esta: “Cómo se puede hablar del peronismo sin ser obrero”.
Terranova,
en Hipercrítico, le responde con mucha pericia que el sujeto histórico del peronismo es el trabajador, no el obrero -sujetos entre los que hay una gran diferencia-, aunque reclama una urgente actualización doctrinaria y tira una frase final "la literatura kirchnerista está en los blogs".

Otro que atiende a los nuevos narradores es Esteban Schmidt en Ñ. El artículo es extenso y en medio de muchas provocaciones -descalifica a los escritores llamándolos los chicos de las antologías- y simplificaciones -en el análisis del mapa político- se marcan algunas cosas interesantes. Cuando se generan modas, es importante poder poner el ojo en quién está trabajando con conciencia crítica y profundidad teórica sobre un tema y quien está prendido de la ola. Pegada a la nota de Schmidt aparece una columna de Llach, más breve e interesante:

La literatura refleja sus condiciones de producción. Veinte años de gobiernos peronistas no pueden producir si no una literatura peronista.

Y el último debate que leí se dio entre el blog Arte Política, donde a partir de una reseña se desató una discusión, un poco superficial, en los comentarios sobre qué significa pertenecer al peronismo. Luego Martín Rodríguez lo comentó en este post:

Y... yo diría que el peronismo está en el poder, en el sentido mas rancio y concreto, desde hace mucho tiempo, y que eso ni siquiera el kirchnerismo lo ha alterado. Distribuye, negocia, produce y regula las relaciones de poder argentinas. Y esa es una idea excluyente, difícil de asociar con las formas del peronismo cultural, que todavía dota a los "símbolos" de insurgencia, como Coscia cantando la marcha, una vez, y otra vez,
y otra vez.


14 octubre, 2009

La historia y el llanto

Se puede viajar al pasado mirando una foto. Ves una imagen de tu infancia y no te reconocés, pero querés saber cómo llegaste ahí. Seguís mirando a ese personaje, en forma errática, y la foto se vuelve un relato atravesado por el llanto. ¿El viaje a través de una imagen, la de un chico de cuatro años que viste un traje de Superman mal confeccionado, es un relato de la intimidad sensible o una narración política?


En una reposera, al sol, en Villa Ventana, leyendo La historia del llanto de Alan Pauls, no hay otra forma de pensar el pasado, el pasado que se presenta como ruinas, que como un relato ficcional. A través del llanto de la infancia, Pauls reconstruye un camino autobiográfico en donde queda totalmente de lado la veracidad de los hechos: lo que se pone en juego es el diálogo entre ficción y la realidad. La novela rompe con la idea de que, vivir en un mundo plagado de ficciones, signifique ir por un camino paralelo a la historia, refugiarse de la realidad. Simplemente es otra forma de realidad. Pauls confirma que se puede escribir sobre los '70 sin haber tomado las armas.

El personaje -contado desde un presente histórico, como se mira una película- viaja en triciclo desde el mundo que se presenta como ficción -el traje de Superman, la serie Los Invasores, el vecino militar- hasta la realidad política que aparece en la temprana adolescencia: la entrada al mundo político a través de los libros. Devorando la biblioteca marxista.

En el libro hay una sola fecha concreta: 11 de septiembre de 1973, el día que el ejército de Pinochet quemó el Palacio de la Moneda y terminó con la vía chilena al socialismo. Es el único hecho significativo a nivel histórico para el personaje, que lee Marx y no puede llorar ante el televisor, aunque siente que nunca el mundo ha sido tan injusto. Todo lo demás no tiene fecha, pero tiene lenguaje. La revista La causa peronista, la novia chilena,
el cantante de protesta, la escena del ascensor: son escenas que están fuera de foco, incompletas, que podrían haber sucedido o no. Donde no importan las personas, sino el estrato del lenguaje que representan.

***
[...]
¿Cuánto tarda en darse cuenta de que en él es al revés, de que ya en ese él que viendo venir a los alienígenas mira a la mujer que lo cuida y mantiene el pie quieto en el pedal, quieto hasta que se le acalambra, primero está la ficción y después la realidad, pálida, lejanísima?

[...]

Héroe en el barro

Anoche, Aimar e Higuaín hicieron un gol a lo River: la cancha impecable, la toma el Payaso y tira un pase displicente entre línaes, para que el Pipita defina bien ante la salida del arquero. Iban 2 minutos del segundo tiempo.

El festejo fue moderado, como sacarse un peso de encima:
- Gool, vamos. Ahora hay que meterle tres más.

***

Anoche, el Pocho Insúa y Palermo hicieron un gol a lo Boca: 47 minutos del segundo tiempo -los peruanos nos acaban de empatar por un despeje de taco de Mascherano dentro del área- cae una lluvia torrencial que apenas deja ver el partido, Argentina tiene un pie afuera del mundial.
Palermo no la tocó desde que entró y juega con la nariz partida. Córner para Argentina, tras una serie de rebotes le cae al Pocho, que tira un busca pie desesperado: la pelota pega en un par de jugadores y Palermo la empuja abajo del arco.

Martín Palermo, un personaje épico del fútbol actual

Locura. Este gol se festeja haciendo patito:

Diego Maradona, lejos el peor técnico que vi en la Selección

10 octubre, 2009

14:00 hs

Quiero acompañar el recorrido de
dos hojitas que se persiguen
una blanca, una violeta o roja.

Pero no puedo.
Las hojitas no existen,
no son reales.

Son dos pájaros descoloridos
que corren a mis pies;
viene un tercero y se vuelan.

Si fuera japonés
escribiría un haiku,

diría algo así como:
donde dice esto
debería decir esto otro.

08 octubre, 2009

El eterno retorno

Otro buen momento para escuchar In Rainbows de Radiohead -con auriculares- es manejando en la ruta de noche. Las luces bajas contra el asfalto, el campo que se vuelve sombra, el reflejo medio anaranjado de las luces. Como estar persiguiendo al tipo del video de Karma Police.


La ruta que va a Tornquist es divertida. Subidas, bajadas, curvas y contracurvas. Al costado el campo verde. Las vacas pastando en la verde gramilla. La siembra verde dólar. Pero lo lindo es cuando oscurece: el momento ideal para andar en la ruta escuchando Weird fishes Arpeggi.




Como dije aquella vez: es como nadar de noche. El problema es que si estás sumergido en las guitarras de Radiohead, pasás Tornquist, pasás la entrada a Sierra de la Ventana -a donde se supone que tenías que doblar- y nada importa, porque estás respirando bajo el agua. Llegás a Saavedra.

-¿Qué raro, Sierra no está en Tornquist? -preguntás.

Bajás a la banquina, y volvés.

28 septiembre, 2009

Un poema de Mr. Santos

El Misterioso Señor Jugo

Soñé que un acolchado cobraba vida
y me llevaba por un corredor
"El dueño de todo esto", me decía
Es ese señor de apellido Jugo....el señor Jugo
........................................
Decidí que tenia que conocerlo
para este entonces la manta era un niño oriental
"no jugo" "no jugo", decía..."arregla este desastre"
Una lagartija decía: Los vaqueros marca "nixon" son geniales
De donde venia la señorita? cruzo rápidamente el corredor
.....................................................
Ahora era una Jaula con muchas mesas y sillas
"El dueño de todo esto, es el señor Jugo"
Tomé una silla y la hice añicos
desperté....la cama toda meada
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El misterioso Señor jugo, un poema de Mario Jabón Santos de su libro "Juraría que esa malla era mucho mas llamativa", cortesía del Sr. Ruiz, viejo colaborador de este engendro.

27 septiembre, 2009

La venganza judía

Pese a todas las bondades de la tecnología, hay discos que hay que comprar originales -cualquiera de Radiohead, incluso si ellos lo regalan- y películas que hay que ir a ver al cine: Bastardos sin gloria justifica gastarse unos pesos para sentarse en una butaca cómoda y disfrutar durante más de dos horas del mejor cine de Tarantino.

Salí de la sala con una sonrisa. Acababa de darme una panzada de cine. Una película en la que cada plano está pensado en detalle, en la que la música es parte de la narración, los diálogos ponen a la palabra a la altura de la imagen y las actuaciones le hacen honor a los personajes. La sensación es que la película es inabarcable.

Los films de Tarantino se caracterizaron en los '90 por contar historias de personajes de segunda mano: mafiosos clase B que participaban de dramas policiales propios de su actividad. Kill Bill le puso épica a la gran venganza de Beatrix Kiddo. Y por fin, en Inglorious Basterds, Quentin se le animó a los grandes relatos. Es más, se mete con el mayor relato del siglo XX: la segunda guerra mundial. Así, sin mayúsculas. La gran guerra sin héroes.

Dos cosas que pensaba mientras veía la peli: en Bastardos... la representación de la realidad es una construcción ficticia, con objetivos claramente estéticos; sin embargo tiene el poder de cambiar la historia de la humanidad. El estreno de una película hace caer al tercer Reich, quienes mueren en la realidad, ejecutan su venganza desde la pantalla.

La otra es el lenguaje, en la película se habla tres idiomas: inglés, francés y alemán. El lenguaje importa, construye identidad, se utiliza para ocultar y para descubrir engaños. Para salvar vidas y para matar. Los estadounidense no hablan más que inglés. Una joyita: la escena en que Brad Pitt intenta hablar italiano.
Los estereotipos del cine sobre la Segunda Guerra son claros: 1) el judío oprimido, degradado, deshumanizado y torturado hasta la muerte por 2) los nazis inhumanos por elección y, al final, la llegada de los 3) norteamericanos pacificadores. Tarantino opera de forma muy interesante sobre esto. Los bastardos son un grupo de judíos norteamericanos, liderados por Brad Pitt, que desembarcan en la Francia ocupada por Hitler con un objetivo claro: matar nazis.

El héroe de la ocupación alemana -que liquidó 300 soldados y le hicieron una película- se enamora de la chica judía y protagonizan una gran escena dramática donde se mezcla de manera brillante realidad y ficción.


Y dejo para el final a mi personaje favorito: Hans Landa El cazador de judíos. Se ganó ese sobrenombre con orgullo. En sus interrogatorios hace llorar a sus interlocutores con un cinismo brutal. Disfruta del tabaco, de la leche fresca, del strudel de manzana con crema, mientras quien tiene enfrente se deshace. Pero con los años reniega de su apodo y de su historia. Quiere borrarla. Casi lo logra.

21 septiembre, 2009

El planeta de los simios

Del recital de Soda en River me quedó una frase grabada: el rock no es fútbol. Una definición que ataca a las bandas que intentaron heredar la mística de los redondos, pero sin el talento musical ni la calidad poética del Indio.

Anoche tocó Catupecu Machu en Monte Hermoso, para cerrar la Fiesta de la Primavera. La plaza estaba a pleno: producción de choripán al por mayor, alcohol en botellas de vidrio, en vasos de plástico, en botellas cortadas al medio, en tetras cortados con los dientes, botellas de vino espumante y un licor de guinda. El humo del escenario compartía el espacio aéreo con la arena que se levantaba del suelo, los porros y los puchos. Había un par de señoras sentadas en reposeras esperando para ver a Catupecu.
Los de adelante cantaban Soy de catupé, soy de catupé... y como tenían demasiado éxito recriminaban -como la popu a la platea- No canta nadie la puta que los parió...
Una de las cosas que hace que Catupecu sea, tal vez, la mejor de las nuevas bandas del rock nacional es justamente que saben diferenciar cuando hacen música y cuando hacen pogo. Después del primer tema, Fernando Ruiz Díaz agradeció las muestras de cariñó y pidió amablemente que bajaran las banderas.
- Está todo bien con la bandera, pero es un tipo que mueve el brazo y los de atrás no ven nada.


El rockero melancólico

Ruiz Díaz estaba con los sentimientos a flor de piel. Sensible porque era el último show antes del lanzamiento del nuevo disco, varias veces recayó sobre el tema, y trajo al escenario sus recuerdos y sensaciones.
- Convidá un poco, maricón -le gritaban desde abajo cuando se extendía en sus relatos.


Catupecu es una banda signada por la tragedia. Después del lanzamiento de El número imperfecto, un disco desparejo que trae los mejores temas de la banda y otros muy malos, el bajista Gabriel Ruiz Díaz sufrió un grave accidente que lo dejó postrado peleando por su vida hasta el día de hoy.

En el 2007 sale el primer disco con la nueva formación: Laberintos entre aristas y dialectos, el trabajo más compacto, prolijo y logrado musicalmente. Con una presentación impecable en forma de libro, el disco plantea a la música como una materia a ser tratada y experimentada.
Gabriel es el quinto integrante de Catupecu, el protagonista del viaje del miedo, traído una y otra vez al escenario por su hermano. El grito desgarrado de Plan B: Cuando faltas. Me haces falta.



Rock'n Roll nnnnnnnnnnnnnnn

Fernando empezó a gritar como un mono. Vieron cuando los monos se rascan la cabeza, bueno esta canción es así, puro instinto. Y explotó: Dale!
Un tema desarmado sin estructura, para jugar al pogo. El círculo se abría más que nunca y Dale!: se levantaba una nube de arena y chocaban las cabezas. Los trapos empezaron a flamear otra vez y, con una sonrisa, Ruiz Díaz dijo:
- Ves, ahora sí se justifica la bandera. Dale!


18 septiembre, 2009

Video clip

Era una tarde calurosa, estaba sentado en su casa fumando su pipa. Se había quedado solo, situación que lejos de preocuparle, lo tranquilizaba. Cerca de las seis, un tipo –bien peinado, mal vestido- entró arrebatado por una especie de furia. Levantó el arma mirándolo con la cabeza inclinada unos quince grados, respiró profundo y disparó.

El proyectil trazaría una línea casi recta encerrada entre dos puntos: el arma y su cabeza. En ese trayecto, como corresponde, ante sus ojos comenzaron a sucederse las imágenes en un mini video clip de lo que fue su vida.

El departamento, la heladería marrón, su hermano, su mamá, el caminador. Un patio, un techo de chapa, su papá. Hospital, puntos y caramelos. La máquina de escribir naranja. Guardapolvo blanco, las vías, las piñas. Manos azules, títeres. Videocasetera. Video juegos. Mujeres. Mujer. El teclado negro. El departamento prestado. La oficina, el ascenso, la secretaria. El escritorio de la oficina, la secretaria. El hijo inesperado. Abandono de hogar, de amante, de hijo. Abandono de ciudad. La pipa a las seis de la tarde.

Con la bala a escasos milímetros de su frente, vio la imagen de un tipo –tal vez el marido de la secretaria– bien peinado y mal vestido, que entraba en su casa arrebatado por una especie de furia, respiraba profundo y le disparaba: en el mismo momento, su vida comenzaba otra vez.

El proyectil nunca llegaría a unir los dos puntos. Se sentía como el protagonista de una de esas tapas de revista, en las que un hombre está sentado leyendo una revista, que en la tapa tiene al mismo hombre sentado mirando una revista, que a su vez.

16 septiembre, 2009

"No hay muérdago para Miss Quinn"

El jefe me pidió que posteara algo porque no tiene con que robar, así que:

Hace un par de semanas me encontré tirado en la calle esta mitad de casette. Según google la artista es una tal Enya (seudónimo de Eithne Patricia Ní Bhraonáín)


Los nombres de los temas están buenisimos:

Lunas del Pastor (Shepherd Moons)

Tracklist lado A
Lunas del Pastor - Azul Caribe - ¿Cómo puedo evitar cantar? - Ebudac - Ángeles - No hay muérdago para Miss Quinn



Que pijazo!

12 septiembre, 2009

19/12/68

“Es posible que, al fin, me convierta en un escritor revolucionario. Pero eso tiene un comienzo muy poco noble, casi grosero. Es posible trazar el proyecto de un arte agitativo, virulento, sin concesiones. Pero es duro llevarlo a cabo. Exige una capacidad de trabajo que todavía no poseo.

Me refiero principalmente a métodos de trabajo. Hace años vengo luchando por eliminar cosas que formaban una “infraestructura errónea”, la bebida, el cigarrillo, los malos horarios, la pereza y las postergaciones, la autolástima, el desorden, la falta de disciplina; la consiguiente falta de alegría y de confianza; todo ensamblado en una estructura mental que seguía siendo burguesa.

Este año solo he progresado en dos cosas. No bebo lo que a mejorado mi salud. (...) Empiezo a asimilar lo básico del marxismo y mi nivel de conciencia es hoy mucho mayor. Estoy mucho más jugado”


Diario de Rodolfo Walsh

08 septiembre, 2009

Al final del arco iris

Si te vas a tomar el trabajo de leer este post, te recomiendo que pongas play. Creo que este texto no puede leerse sin música. El tema es Videotape del último disco de Radiohead.



La primera vez que viajé solo en colectivo fue una experiencia traumática. Tenía 10 años. Iba a natación al club Olimpo y vivía en el barrio Noroeste. En invierno salía de noche, me tomaba la 505 y me bajaba en Charlone una cuadra pasando Don Bosco. Practiqué un par de veces con mi papá y todo salió bien. Pero la primera vez que lo hice solo me perdí. Me bajé una cuadra antes, quise correr el colectivo, me tropecé y me hice un corte en la rodilla del que conservo cicatriz. Unos adolescentes que pasaban por ahí me llevaron a mi casa. Fin.

La duración exacta del último disco de Radiohead In Rainbows es 42 minutos y 40 segundos. Esa fue la duración exacta de mi último viaje en colectivo, del centro al barrio Pedro Pico.

Salí de trabajar a las 12 de la noche, me calcé en las orejas los auriculares del
MP3 y empezó a sonar 15 Steps, canción intensa y frenética. Un buen ritmo para caminar las tres cuadras hasta la parada de la 502. Enfrente la plaza Rivadavia iluminada, a unos metros la sede de Olimpo donde iba a natación, atrás mío un aire acondicionado que goteaba. Bodysnatchners es pura energía, las guitarras te llevan en un viaje en cámara rápida y al final lo ves a Yorke enloqueciendo frente al micrófono.

Que bien que empieza este disco, pienso. Te pega dos piñas de entrada y después te relaja con Nude, una balada ascendente (como Exit Music de Ok Computer) llevada por la voz de Yorke hacia el éxtasis final -momento en que la gente rompió el silencio con un aplauso la noche del recital-.

Que frío, la puta madre
. Ya debe estar por venir el colectivo de mierda ese.


Con Weird Fishes/Arpeggi empecé a mover los pies. A pesar de los dos pares de
medias, los deditos se desvanecían.

- ¿Ya pasó la 502 o 503? -me preguntó un flaco con una mochila.
- No -le respondí y me volví a poner el auricular en la oreja izquierda.

Mensaje de texto: El colectivo no viene y me estoy recagando de frío acostate
Las guitarras de Weird... que placer: es como nadar de noche. A lo lejos avisté un colectivo rojo, era la 512, pienso que tengo que volver a la bicicleta, que mientras pedaleás entrás en calor. Ahí viene otro, pero es blanco y verde, la 516. Pienso que la plaza Rivadavia no es tan fea como la de Villa Mitre. Tiene mejores árboles para jugar.

El órgano distorsionado de All I Need te hace sufrir. Yorke habla, casi no canta; hasta que llega el estribillo you all i need you all i need. Yo necesito una bufanda porque ya no siento parte de la cara. De tanto mover los pies me empezó a doler el esguince de tobillo que me hice jugando al fútbol.

Pasan la 506, la 503 y suena Faust Arp. Acústica y voz se defienden solas. Pienso que todo esto del cambio de sistema fue una farsa y una tremenda mierda. Recuerdo con cariño a Microsur -mi primer colectivo-, a La Bahiense que me llevaba al Ciclo Básico, a Rivadavia que me llevaba a Villa Mitre. La vieja 502, un orgullo del barrio, pasaba cada siete minutos. Los nuevos recorridos iban a servir para hacer un sistema más eficiente y sustentable. Sin embargo al poco tiempo aumentó el pasaje, ahora se funde tarjebus, el restorán que tengo a mis espaldas está cerrando, una chica limpia el piso y yo tengo ganas de patear un perro.

Cuando veo venir a la 502, siento bronca, porque todavía me faltan como diez minutos para llegar a mi casa calentarme lo pies y comer. Reckoner hace pasar el mal trago. La pandereta, la batería latosa, platillos descompuestos y una melodía deliciosa.

En el viaje escucho House of Cards, la canción más enfermiza del disco y Jigsaw Falling Into Place que se va derecho al precipicio con guitarras claras que no paran un segundo. Los colectivos rojos tampoco son la gran cosa, una puerta queda abierta y la ventisca me recuerda que estoy congelado.

Antes la 502 dos me dejaba exactamente a 32 metros de mi casa. Con el nuevo recorrido me deja a cinco cuadras. Videotape -¿está sonando en este momento?- es un gran final. Yorke le pega a las
teclas del piano. Suena tosco, se suma la batería en loop. Se siente el vacío. Camino por la calle, no hay perros, no hay autos. Las luces naranjas se terminan justo la calle anterior. Cuando saco las llaves medio a oscuras, la batería se extendió y tomó el poder, el piano se apaga solo.