18 junio, 2008

Abuelos. La gestación y muerte del gaucho

Mi abuelo nació en 1918, el país cumplía 108 años y terminaba la primera guerra mundial. Aún vive y va camino a los noventa sin obstáculos a la vista. Cuando yo y mi hermano éramos chicos (nos llevamos dos años de diferencia) pasábamos mucho tiempo en la casa del abuelo. Siempre, todavía hoy lo hace, le gustó recitar poesía de memoria y a sus nietos no se cansaba de repetirles estrofas del Martín Fierro.


Al que es amigo, jamás
lo dejen en la estacada,
pero no le pidan nada
ni lo aguarden todo de él -
siempre el amigo más fiel
es una conduta honrada.

Los hermanos sean unidos
porque esa es la ley primera -
tengan unión verdadera
en cualquier tiempo que sea -
porque si entre ellos pelean
los devoran los de ajuera.

¿Porqué un nombre que no tuvo mucha educación, hijo de inmigrantes que vinieron de italia en el 14, tiene grabada a fuego esa sabiduría popular?

Gran parte de la explicación hay buscarla en el centenario (1910). El Estado por esos tiempos estaba muy preocupado por consolidar un ser nacional, autóctono, con sangre argentina, frente a la horda de gringos que se amontonaban al rededor de Buenos Aires.
Para eso buscaron la expresión cultural más prestigiosa del momento. La literatura. Leopoldo Lugones fue el encargado de sacar del olvido Miguel Hernández, autor del Martín Fierro, que era una leyenda popular sin nombre. El gaucho renegao reunía todas las condiciones para ocupar el lugar de el gran poema épico nacional. Entre la ida y la vuelta, Fierro va dejando de lado su vida al margen de la Ley, para convertirse en un payador de la sabiduría popular.

Así se explica que el pequeño Wilson Prenassi que hizo la primaria en una escuela bilingüe (argentino-italiana), haya adoptado al gaucho como imagen de ser nacional.

Pero esto no iba a durar. Con el peronismo llegaron nuevos inmigrantes que ocuparon un lugar importante en nuestro imaginario. El inmigrante laburador que la pasó muy mal en la segunda guerra mundial, se superó a sí mismo y engendró el hijo médico o abogado.
Un buen ejemplo de esto es mi abuelo paterno, también conocido como el nono. Creo que vino en 38, literalmente sin nada. Viajó durante más de un mes en hacinado en algún barco. Fue a parar a San Antonio Oeste, trabajó en el ferrocarril, trabajó como plomero y gasista, tuvo tres hijos y uno le salió ingeniero. Este hombre estaba muy lejos de la sabiduría popular gauchesca, ni siquiera le preocupó aprender hablar bien en castellano. Obreros de la vida. Estos inmigrantes sólo nos dejan su experiencia. Su capacidad de superación.

Argentino hasta la muerte (1954)

a Buenos Aires la fundaron dos veces
a mí me fundaron dieciséis
ustedes han visto cuántos tatarabuelos tiene uno
yo acuso siete españoles seis criollos y tres franceses
el partido termina así
combinado hispanoargentino 13 franceses 3

[…]

así soy de todas esas maneras
guerrero campesino comerciante poeta perhaps
español francés indio casi seguro
rico pobre de todas las clases y de ninguna
y bueno soy argentino

ma de qué argentino me estás hablando
qué clase de argentino sos vos que no sos italiano
pa’ser bien argentino tenés que ser semita

César Fernández Moreno


Ahora que estamos cerca del bicentenario, y los gauchos sojeros, los gauchos peones, los gauchos bolivianos, los gauchos políticos, los gauchos civiles, salen a las rutas a pedir por el país, sería bueno pensar ¿qué significa ser argentino?
Tratar de explicar cómo se construye nuestra identidad nacional después de los exilios en los 70, los nuevos inmigrantes de los 90, el éxodo del 2001...
Como Lugones vio en el Martín Fierro la épica fundacional de un ser, como Fernández Moreno abrió las puertas desde el coloquialismo a las voces que sonaban más fuerte, habría que ver si la literatura puede seguir dando respuestas, o hay que buscar en el cine, la televisión, el periodismo... quién sabe…

[Cien días de locura, del programa Palabras + palabras -, de TN]

2 comentarios:

AEZ dijo...

"Yo y mi hermano." Hipnotizarse así frente al ombligo propio es un gran paso para convertirse en un buen periodista: ahora, ojo dónde tirás la pelusa.

Matías Sebastián M. dijo...

Si de eso se trata, aprendo del maestro ;)