15 noviembre, 2008

Monoblocs

Salvio era un tipo desconfiado. Miraba el mundo escondido detrás del humo de la última pitada. Nunca había entrado en un monobloc por pura desconfianza. Lo que más le molestaba era la palabra "Monobloc". Tenía que haber algo extraño detrás de una palabra con tantas "o". Era imposible que algún humano viviera ahí dentro. Pensaba.

Y que no le vengan con pavadas. A él nadie lo iba a tomar de boludo. Los monoblocs eran, sin duda, bloques de cemento que escondían la trata de monos de mediano porte, regenteados por cafishios que ofrecían sus servicios sexuales a turistas extranjeros rubios, curas y homosexuales no declarados. Sin duda era eso, pensaba Salvio, con cierta satisfacción.

Dibujo de Jimmy Chaban.

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