26 agosto, 2008

23 agosto, 2008

Depósito de recuerdos

En el 2004 presentamos en el Salón de Usos Múltiples del Museo de Arte Contemporáneo el número 1 de la revista Le Mot Dynamo. En el 2005, junto a los Abelardos, festejamos el primer añito de la revista, vinieron Fabián Casas y Washington Cucurto, a leer y a comer torta con chocolate. También fue en el SUM. En el 2006 nos pasamos al papel prensa y en agosto, creo, anunciábamos la llegada de Ría Revuelta, nos acompañaron Mario Ortiz, Mirta Colángelo y El
Palacio del Vino con unas cajas de jugo de uva. Obviamente, en el SUM. Un lugar de exposición, de encuentro, de formación, un espacio de esos que siempre nos andamos quejando que faltan en nuestra ciudad. El miércoles pasé por el Museo y cuando entre al MAC me encontré con una sorpresita; pero mejor empezar por el principio de esta fantástica historia...

Todo comenzó con la aparición del fantasma Benito. Un traficante de obras de arte de poca monta, que aprovechaba que la ciudad tenía su patrimonio pictórico tirado en un sótano y se llevaba lo más o menos valioso a muestras itinerantes en casas de remates. Pero un día se engolocinó (o lo engolocinaron), y se quizo llevar el Quinquela, e incendió literalmente el desapcho del intendente y figurativamente el Instituto Cultural. Con el Quinquela no se jode! gritaron las señoras. Cómo voy a decorar mi despacho!, se quejó el intendente. Entre gritos y quejas, pasó el tiempo, y empezaron los debates sobre la necesidad de construir un depósito en serio para más de 800 obras que componen el patrimonio artístico de la ciudad.
Pero todo se precipitó con la vuelta de Benito. Los proyectos, los presupuestos, los debates y el sentido común cayeron en el vacío profundo de los cajones municipales. Y el tema "depósito" se resolvió a lo bruto. Le enchufaron una pared de durloc a la entrada del SUM, y listo. Tenemos depósito. La fuerte inversión en los paneles, la colocación, etc?, se hizo en el marco de un llamativo silencio. Como si no estuvieran muy orgullosos de lo estaban haciendo.
Dicen que, ante las incistentes preguntas de su mujer, que se quejaba porque a ella le gustaba ir a comer canapés en las presentaciones, alguien le explicó "La expresión usos múltiples era muy general, y en realidad no sabiamos para que servía, así que decidimos darle un único uso y ya está, más simple ¿no?"

Este lindo cuentito es un verdadero problema. Un espacio cultural activo no puede convertirse de un día para el otro en un depósito de recuerdos.

21 agosto, 2008

Lost y Bioy Casares

En la cuarta temporada de la serie Lost, Sawyer (el personaje que nadie quiere, pero lo quieren todas las chicas y es muy culto, pero usa todo lo que lee sólo para ponerles sobrenombres graciosos a sus compañeros de isla), aparece leyendo “La invención de Morel” de Adolfo Bioy Casares. Hace como cinco años me había comprado la novelita en una edición barata y desde entonces duerme en mi biblioteca. Cuando me enteré del hallazgo, por fin la leí.

No es casualidad que ese libro esté en la biblioteca de una casa, en una ciudad oculta, en una isla con poderes ultramagnéticos que nadie puede encontrar.

Lost todavía guarda muchos misterios, alrededor de los cuales se tejen teorías de todo tipo. En la novela de Bioy se puede leer algunas: la del purgatorio, la del experimento científico en busca de la inmortalidad y la del sueño o la de la imaginación.

La invención… es como un viejito moderno. Nació en 1940, te habla en un tono alucinado/confesional, y puede discutir de igual a igual con la más innovadora experiencia de narración televisiva.


La invención de Morel, en PDF: morel.pdf

No me gusta

No me gusta leer los libros que me obligan a leer en la universidad, por más sean muy buenos fuera de ella.

17 agosto, 2008

Omnívoros

En este blog encontré una entrevista a Marcelo Díaz en la que habla sobre su taller de acción literaria. Está en tres videos, a mi me gustó este:

Dios nos ama III

Señor Diablo:

Sé que le puede resultar inoportuna esta carta, por eso, antes de empezar quería pedirle que se ponga por un segundo en mi lugar y comprenda que la envío porque realmente no tengo otra opción.

Tengo entendido que no hay día que usted odie más que el domingo; mientras Dios descansa, miles de personas se juntan a hablar pestes de usted y a purgar sus pecados para salvarse de ingresar en su eterno inframundo. Lo entiendo, entiendo que esté de mal humor, puedo comprender que haga “cosas” para evitar semejante vituperio público. Pero tengo la severa sospecha que ha incurrido en un error conmigo y me gustaría aclararlo.

Nunca en mi vida pisé una iglesia un domingo, no tomé la comunión, me bautizaron sin mi consentimiento, ¿Por qué a mí?, y no es que no sepa aceptar una equivocación, todos cometemos errores, pero cuatro domingos consecutivos el mismo chiste, es mucho.

Hoy, por cuarta vez en cuatro semanas, me levanté para ir al trabajo (sí, domingo a la mañana) y me encontré con la rueda trasera de la moto pinchada. No es mi intención molestarlo por nimiedades, pero usted sabrá que estamos en invierno y salir en bicicleta es muy doloroso. Y no sólo eso. Lo peor llega al otro día, cuando me las tengo que ver con el gomero que me habla con el pucho en la boca y un poco más me putea porque no tiene ganas de arreglar una moto (esos y los dentistas merecen ir directo al infierno, si me disculpa el tono peyorativo).

Creo que le estoy dando suficientes razones para que retire el maleficio que pesa sobre mi humilde rorado y se divierta molestando a otra personas (conozco a varias que lo merecen, le puedo hacer una lista, empezaría por el gomero).

Sin más y esperando un poco de clemencia para el próximo domingo, lo saludo atentamente.

Matías

16 agosto, 2008

En el principio, El Principito

Primero fue el cine. Después vinieron los libros. Me acuerdo que la película “El Principito” me gustaba tanto que la vi seis veces.

Cuando iba a quinto o a sexto grado, empecé a leer por iniciativa propia. Un día, entré en la biblioteca de la Escuela Nº22 y me puse a buscar algo. Aunque no sabía bien qué. Miré y miré hasta que di con un viejo conocido, “El Principito” de Antoine Saint Exupéry.

Esa noche leí más de treinta páginas seguidas. No se por qué, después de tanto tiempo, recuerdo esa sensación extraña de no poder parar, de pasar una página tras otra, una tras otra, una tras… al otro día, mi mamá me encontró dormido con el libro en la cara. Y me despertó.

Leer El Principito

Notas de lectura

Comienzan las notas de lectura. Esas notas que uno toma mentalmente mientras lee y que, al aprecer, no le importan a nadie, porque, al parecer, no tienen densidad teórica, ni argumentación crítica. La experiencia personal y subjetiva de lectura, sin ninguna pretención crítica. Eso es todo.

15 agosto, 2008

2D

La mejor incorporación de Ría Revuelta Blog de los últimos tiempos está en la columna derecha. Haciendo clik podés jugar.

14 agosto, 2008

Tan freak y tan popular

Batman I

para ahuyentar rumores fundados
en las calzas ajustadas
Batman sin Robin
entra en su armadura negra
y con voz rasposa dice

I ´m Batman

Batman vuelve

los villanos
son la medida de los súper héroes

Batman & Robin y Batman Forever

se recomienda saltear estas películas
y recordar con cariño a Tim Burton

Batman Begins (inicia)

¿justicia o venganza?
una tormenta,una tempestad

el miedo se deshiela
la oscuridad es parte de la pregunta

Batman, el caballero de la noche

Guasón: somos freaks, así nos ven.
no sos un héroe. vos me completás.