18 septiembre, 2009

Video clip

Era una tarde calurosa, estaba sentado en su casa fumando su pipa. Se había quedado solo, situación que lejos de preocuparle, lo tranquilizaba. Cerca de las seis, un tipo –bien peinado, mal vestido- entró arrebatado por una especie de furia. Levantó el arma mirándolo con la cabeza inclinada unos quince grados, respiró profundo y disparó.

El proyectil trazaría una línea casi recta encerrada entre dos puntos: el arma y su cabeza. En ese trayecto, como corresponde, ante sus ojos comenzaron a sucederse las imágenes en un mini video clip de lo que fue su vida.

El departamento, la heladería marrón, su hermano, su mamá, el caminador. Un patio, un techo de chapa, su papá. Hospital, puntos y caramelos. La máquina de escribir naranja. Guardapolvo blanco, las vías, las piñas. Manos azules, títeres. Videocasetera. Video juegos. Mujeres. Mujer. El teclado negro. El departamento prestado. La oficina, el ascenso, la secretaria. El escritorio de la oficina, la secretaria. El hijo inesperado. Abandono de hogar, de amante, de hijo. Abandono de ciudad. La pipa a las seis de la tarde.

Con la bala a escasos milímetros de su frente, vio la imagen de un tipo –tal vez el marido de la secretaria– bien peinado y mal vestido, que entraba en su casa arrebatado por una especie de furia, respiraba profundo y le disparaba: en el mismo momento, su vida comenzaba otra vez.

El proyectil nunca llegaría a unir los dos puntos. Se sentía como el protagonista de una de esas tapas de revista, en las que un hombre está sentado leyendo una revista, que en la tapa tiene al mismo hombre sentado mirando una revista, que a su vez.

1 comentario:

Anónimo dijo...

ME ENCANTÓ ES UN CUENTO TUYO?