
Es mañana, vayan
construyendo un espacio distintoE.B. es la única editorial de narrativa que tiene la ciudad hoy en día, entrevistamos a Bruno Leoanardo Fernández uno de los directores de la editorial.
Contame como surgió la editorial:
El proyecto en si viene desde hace pucho tiempo, con Diego De La Puente, que es la otra cabeza del proyecto entre el año pasado y este decidimos comenzar con la editorial. Lo primero que hicimos fue intentar tener un catalogo bastante fuerte, especializarnos en lo que es narrativa, investigación y ensayo; porque consideramos que la parte de poesía en Bahía está cubierto por VOX desde hace mucho tiempo, y de buena manera.
Veíamos que no había una editorial que nucleara el trabajo que se está haciendo en narrativa y ensayo, la idea fue empezar con autores jóvenes, de bahía y la región, ya que tampoco en la ciudad hay un espacio para publicar investigación, lo único que tenés es la editorial de la U.N.S. que está bastante restringida porque no tiene salida a la calle.
La idea también es ofrecer a los autores por fuera de nuestro catalogo que puedan publicar en tiradas chicas que es lo que busca un autor nobel. Nosotros le hacemos el asesoramiento, la edición con la misma calidad que los libros de nuestro catálogo, la distribución y la posibilidad de salir a la calle.
El libro es un objeto que se mide a largo plazo, en este tiempo que llevan que repercusiones han tenido
Justamente es muy difícil insertarse en lo que sería el campo cultural de Bahía. Primero por esto que te decía, es algo nuevo, que no existía. Una editorial con un sustrato importante en lo que es narrativa. Para ver los resultados siempre es a largo plazo. Los libros han tendido bastante buena recepción, hemos hecho presentaciones en el Mueso de Arte Contemporáneo, en la universidad.
Han buscado algún apoyo institucional
Es bastante complejo el tema, hemos tenido charlas con el director del Instituto Cultural de Bahía, en Punta Alta también, pero no es nuestra prioridad obtener apoyo de ellos, justamente porque el nuestro es un proyecto privado. Yo calculo que en algún momento buscaremos subsidios, por supuesto que es importante y nos interesa. Yo creo que se va a dar cuando sea el momento, cuando nosotros crezcamos y podamos también retribuir ese subsidio. Nos gustaría que el apoyo llegue de esa manera, que nosotros podamos retribuir algo, donar libros a bibliotecas, organizar charlas con nuestros autores…
Y en cuanto al circuito de venta
Cuesta. Nosotros tenemos buena relación con tres librerías: Raíces, Librería del Ángel y Henry - Quijote, con las que tenemos un trato personal, en el que han entendido que es un proyecto que recién está empezando, que es un proyecto local, que no nos pueden medir con la misma vara que miden a una Sudamericana una Alfaguara, y que tenemos tiradas mucho más cortas. Las otras librerías que no te nombre no lo entendieron así y nuestros libros no pueden estar en ellas, lo que no quiere decir que en algún otro momento puedan estar, por ahora no.
Además de los libros del catalogo y a pedido publicamos revistas, como La Posición que es una revista que viene hace varios años con 3 ediciones por año, hacemos la edición y distribución de La Tierra del Diablo y hacemos los Cuadernillos Los Peces Perdidos.
Figura del editor
El editor es un mediador, tiene lidiar con quienes quieren publicar, con las imprentas, con los diseñadores, con las librerías… yo creo que es bastante importante esa figura, pareciera que es accesorio pero a mi me parece que es muy importante. Nosotros buscamos tener un trato personal, trabajar con gente que comprenda el proyecto, y cambiar las pautas de lo que es una relación estrictamente comercial.
Planteamos un nuevo producto seguido de nuevas pautas para trabajar entre nosotros. El circuito editorial incluye a muchas personas y se puede general una relación mas humana.


Presentamos un reportaje de tres preguntas donde Luis se pasea por el claroscuro de sus palabras.
“Los mares de la luna” presenta a dos personajes Julián y Emilia que son invitados a una fiesta en el casco de una estancia de un empresario enigmático. La fiesta no repara en frivolidades, los invitados viven en una especie de “paraíso” controlado donde los días pasan y la fiesta se extiende sin vislumbrar su fin. En este marco comienzan a generarse posibles relatos, conflictos, misterios, que nunca terminan de concretarse, generando en el lector una expectativa muy grande que le hará llegar sin paradas previas al final de la novela.
¿Se puede decir que la novela es un “relato en potencia” que
encuentra uno de sus puntos fuertes en la suspensión de las acciones
para dar paso a la fuerza sugestiva de la ambigüedad y la
incompletad? ¿qué papel ocupa el lector en esta lectura?
Creo que sí. Siempre me ha parecido más atractivo aquello que se sugiere y que lo se muestra sin tapujos. Prefiero lo que se soslaya, lo que se vela, a lo que circula en estado de desnudez. Digamos: los atardeceres son más dignos que los mediodías. En literatura, acaso en el arte en general, la ambigüedad es mucho más rica que aquello que se presenta en estado de máxima pureza, sin ningún tipo de pliegue. Cuando en el jazz un pianista improvisa, las teclas fundamentales, las que permite que el tema respire, son las que no toca. Creo que una buena narración funciona de manera análoga. Se enseña ocultando. Como si se escribiera lo que sobra. Una forma de dar con la verdad es pronunciar la palabras que estorban.
Una de las ideas de la novela es dar cuenta de lo que pasa cuando no pasa nada. Dicho de otra forma: qué es lo que tiene que pasar para que no pase nada. Qué corrientes circulan en la profundidad cuando la superficie es calma chicha o de una estridencia sin mácula, indolente, despreocupada. Es decir: qué sostiene un baile más allá de la música. Ojalá que esta ambigüedad haya impulsado a algún lector a tener una actitud de compromiso con la narración, haya evitado cierto sosiego de parte suya.
entrevista a Gustavo López
Apoyo institucional:
Estaría bueno que las instituciones culturales de la ciudad al menos, nos reciban, nos escuchen.
Llevamos muchos años que no tenemos vínculo, desde el gobierno radical y eso me parece una cosa importante para decir en la ciudad. Ya desde el gobierno de Margo tuvimos un problema que se derivó a lo personal y que conspiró contra nuestro proyecto directamente desde la política cultural oficial, de ahí en más no logramos nunca un apoyo y fue justo en el momento en que mas lo hubiese necesitado Vox.
Esto es parte de los pésimos funcionarios de cultura que vamos teniendo y esto es algo que yo quiero marcar puntualmente, no para hacer del tema una batalla sino para intentar un diagnóstico de lo que pasa en nuestra ciudad. Soslayarlo, no dar cuenta del problema que nos atañe de manera tan intensa, es una barrera que a la larga siempre se nos va a ir presentando.
Cierre del espacio Vox:
El espacio en verdad se cerró por falta de apoyo y por que se hacía sumamente pesado mantener los costos, que si bien eran mínimos – hacía falta unos 4000 $ por año, esa era la cifra que solicitabamos como apoyo, nada para lo que era el proyecto - y tambien estas situaciones aceleran el desgaste normal que estas iniciativas tienen con el tiempo. El proyecto podría haber sido un proyecto cultural para la cuidad y para el capital simbólico de la ciudad, en ese sentido Vox es un proyecto trunco. En el momento en que el espacio estaba en su punto máximo, que podríamos haber pensado proyectos para adelante, formar las nuevas generaciones, se derivó todo hacia otro terreno, se generaron otros proyectos. Y esa falta que tenemos nosotros de dar continuidad o unidad a las cosas, en lo que todos fallamos, yo primero, es un problema sustancial de nuestra condición como bahienses, si nosotros podríamos haber saltado ciertas escenas de personalismo Bahía Blanca hubiera tenido las condiciones para convertirse en un polo cultural nacional o internacional aunque parezca grandilocuente…
Criterio de edición y una evaluación de la producción poética actual:
Nosotros salimos de una mirada de la ciudad o de la región para dar una mirada a los textos, nuestra posibilidad de edición está fuertemente condicionada por los textos.
Yo creo íntimamente, y esto es parte de mi campaña personal para ganarme enemigos, que la calidad poética de la ciudad ha descendido, y eso como diagnóstico cultural para la ciudad… no sé porque nadie lo quiere ver… es una opinión desde los textos.
Por allá en la década del 90, decían “Bahía Blanca es la capital de la poesía”, o una frase que yo la escuché de 2 personas diferentes “Bahía Blanca es la ciudad que tiene mayor densidad de poeta bueno por metro cuadrado”. El libro que nosotros editamos “23 chichos bahienses” son 23 poetas que producen textos en un período muy breve y de altísima calidad, cuando alguien lo lee afuera de Bahía Blanca se cae de culo… Y esas son acciones que llevan a pensar como debe ser la producción cultural en la ciudad, con todo lo que irradia y representa en el tiempo.
Quizá sea un diagnóstico equivocado por ahí hay buenos textos y yo no los conozco, o no tengo la capacidad de verlos. Es mi ojo de lector, yo estaba muy metido en los textos de la ciudad, ahora tengo una mirada más abierta, me llegan textos de todo el país, de afuera, y es algo que yo mismo como lector empiezo a producir corrimientos.
Pero incluso el fervor poético que había en ese momento, el clima, eso que se define con la palabra sinergia, una capacidad de pensamiento constante sobre lo que se está produciendo, un tráfico, una lectura permanente del otro que genera una pequeña tradición, cuando eso desaparece incide o repercute en la producción.
También es bueno no pensarlo linealmente, se han dado otras cosas. Termina el proyecto Vox y se abre la cátedra de Sergio Raimondi en la universidad, y para mi más que una cátedra en el sentido académico es una acción cultural fuertemente pujante, el vínculo que tengo con los poetas jóvenes está marcado de manera decisiva por ese genio que tenemos en la ciudad, del que no voy a decir nada nuevo porque todo el mundo sabe su capacidad, capacidad fuertemente festejada a nivel nacional o fuera, ¿Por qué eso no se replica de manera mayoritaria a todo? ¿O por que no es esa la cara visible de la cuidad cuando ahí hay una intensidad de trabajo única? Bueno…
Dentro de todo lo que está pasando creo que la cátedra de Sergio Raimondi es un faro significativo que va a producir y que está produciendo un movimiento geológico y eso en algún momento tendrá un emergente.
El comienzo del proyecto editorial + el espacio VOX:
En principio fue un momento oportuno, había mucho trabajo y talento desarrollado, básicamente lo que habían producido los Mateístas, el taller de Mirta Colángelo y algunos textos aisaldos que asomaban por allí. Que por lo que yo entiendo era lo mejor de la poesía o la producción poética hasta ese momento. También había una cantidad de poetas que habían hecho un trabajo en solitario pero muy intenso. Cuando nosotros empezamos con el trabajo de gestión cultural para formar escritores, toda esta dispersión se nucleó, y apareció con fuerza la idea de poderlos editar, de hacer una revista, de hacer una revista virtual, tener un lugar de encuentro, instancias de pensamientos sobre la producción, de discusión, de lecturas compartidas. Por aquella época, vinieron mas o menos 40 escritores de primera línea a Bahía Blanca traídos por Vox. De todos se leyó la obra, se participó de los seminarios de las lecturas, de las charlas posteriores en los bares y eso de algún modo fue generando, potenciando un clima poético que era la base de la formación de escritores, el vínculo con otras producciones y también la visibilidad que los textos que se iban produciendo requerían. También se hicieron movidas para que los escritores se presenten fuera de la ciudad, y los libros y textos empiecen a jugar en el mapa del pais.
Mercado – Vox – Público lector:
Hace poco estuve en Chile y en una discusión con editores - yo creo que un editor básicamente es alguien que trasvasa haciendo en el campo económico, productos que tienen una finalidad en el campo espiritual- había un editor Peruano que tenía otra visión completamente diferente, ponía por delante el sistema de negocios que puede permitir una edición, y me preguntó “cómo es tu relación con el dinero”, y yo dije esto “yo lo amo y el me esquiva”.
Los lectores de poesía en verdad son muy pocos, te diría son los poetas, los que escriben, compran poesía; no hay un lector o son muy pocos los lectores de poesía que tienen un vínculo con la poesía en proceso, que es a la que nosotros nos dedicamos, que es una poesía que en definitiva no está terminada, aunque nosotros apuntemos a que sí, que sean libros que permitan al menos una situación de escalonamiento, hacia una literatura mejor.
Emilia Erbetta
La ciudad nos habla, se puede escuchar, se puede leer. Nos hablan las paredes, las construcciones sin terminar, las construcciones acabadas, las esculturas, las avenidas, la mugre, la limpieza, el entubado, el canal Maldonado, la universidad, el cordón de villas, los murales, los grafittis, las paredes relucientes. En la calle Drago, en la primera cuadra, existió durante muchos años un mural en memoria de los desaparecidos y el genocidio de la última dictadura. Desde chica yo, vecina de esa zona, solía mirar esas grandes caras y preguntarme quiénes eran. De mas grande, cuando ya pude leer, entendí. Ese mural era parte de mi paisaje cotidiano. Un día, hace ya un tiempo , pasaba caminando y vi, con un asombro amargo, que ese mural había sido tapado por un alegre paisaje muralero, en lugar de esas caras terribles ahora era posible ver un paisaje muy verde, con flores y mariposas. En un costado figuraba el nombre de PBB Polisur. No es necesario marcar la ironía. Después, aquellos que habían hecho el primer mural, colocaron una placa que lo reproducía , denunciando el intento de borrar la memoria. El mural resurgía. Obviamente la placa duró pocos días. Ahora el mural original o al menos uno parecido fue pintado parcialmente sobre el paisaje paradisíaco del césped y las flores. La lucha es aun mas evidente. Las caras terribles sobre el trasfondo celeste, un gesto de dolor al lado de una mariposa rosa y amarilla. Una lucha constante. Creo que este ejemplo es totalmente ilustrativo. Algo así pasa con las dos Bahías de las que hablo.

UN RETO MILLONARIO
Una de las tantas virtudes del Go y que ha hecho que su ejercicio sea cada vez más popular en el mundo, es hasta ahora su total invulnerabilidad de los ordenadores computacionales. Ya se ha comprobado que el ajedrez ya está casi completamente domado, sobre todo desde la famosa victoria de Deep Blue de IBM sobre el ruso Garry Kasparov. Pero con el Go la cosa no se ve nada de fácil.
Una empresa de softwares taiwanesa, la Ing chang-Ki, ha ofrecido un premio de diez millones de dólares para el primer programa que venza a un jugador de go profesional, pero también ofrece premios por logros más modestos. Ninguno de los retos ha sido medianamente cumplido.
EL CAMPEONATO MÁS TRISTE DE LA HISTORIA
El título de campeón mundial de Go se denomina Honinbo, cuyo poseedor de inmediato adquiere un dan de nueve. Uno de ellos se llamaba Iwamoto Kaouru, quien a mediados de 1970 visitó Buenos Aires. En aquella ocasión Kaouru relató la manera de cómo había obtenido el título.
A principios de 1945 había ganado las series eliminatorias obteniendo el derecho a desafiar al Honinbo de entonces, Hushimoto Otaro, a un match de siete partidas. La primera de ellas fue disputada en la ciudad de Hiroshima en julio de aquel año y el triunfo fue de Hashimoto. El segundo debía realizarse en la misma ciudad, pero debido a los bombardeos, se decidió llevarla a cabo en los alrededores. El día elegido fue el 6 de agosto.
Sobre el tablero había 116 fichas puestas cuando se escuchó una explosión que cambiaría el curso de la historia de manera dramática. Iwamoto y Hashimoto vieron cómo, a lo lejos, una escalofriante nube en forma de hongo se erguía por los cielos. En menos de un minuto, 200 mil personas habían encontrado la muerte en Hiroshima. Sólo al año siguiente se continuó la partida. El triunfo le perteneció a Iwamoto