01 mayo, 2007

cuando las paredes hablan

Emilia Erbetta

La ciudad nos habla, se puede escuchar, se puede leer. Nos hablan las paredes, las construcciones sin terminar, las construcciones acabadas, las esculturas, las avenidas, la mugre, la limpieza, el entubado, el canal Maldonado, la universidad, el cordón de villas, los murales, los grafittis, las paredes relucientes. En la calle Drago, en la primera cuadra, existió durante muchos años un mural en memoria de los desaparecidos y el genocidio de la última dictadura. Desde chica yo, vecina de esa zona, solía mirar esas grandes caras y preguntarme quiénes eran. De mas grande, cuando ya pude leer, entendí. Ese mural era parte de mi paisaje cotidiano. Un día, hace ya un tiempo , pasaba caminando y vi, con un asombro amargo, que ese mural había sido tapado por un alegre paisaje muralero, en lugar de esas caras terribles ahora era posible ver un paisaje muy verde, con flores y mariposas. En un costado figuraba el nombre de PBB Polisur. No es necesario marcar la ironía. Después, aquellos que habían hecho el primer mural, colocaron una placa que lo reproducía , denunciando el intento de borrar la memoria. El mural resurgía. Obviamente la placa duró pocos días. Ahora el mural original o al menos uno parecido fue pintado parcialmente sobre el paisaje paradisíaco del césped y las flores. La lucha es aun mas evidente. Las caras terribles sobre el trasfondo celeste, un gesto de dolor al lado de una mariposa rosa y amarilla. Una lucha constante. Creo que este ejemplo es totalmente ilustrativo. Algo así pasa con las dos Bahías de las que hablo.

2 comentarios:

Agustín Rodríguez dijo...

( perdón por la intromisión)

quisiera escribir algún pequeño textito sobre el mac para que salga en la edición impresa de r r.

quisiera saber a donde mandarlo.

rr dijo...

agustín, envía el texto a msmatarazzo@hotmail.com me interesa lo que puedas mandar, intentá no extenderte mucho porque como habrás visto lo que menos sobre es espacio.
pero igualmente nos interesa, si podés mandalo antes del lunes que cerramos la edición de abril