25 marzo, 2009

Cabeza de radio

Salí de ver a Radiohead con las uñas de los pies machucadas, con los gemelos duros como piedras, con las rodillas crepitantes, un leve dolor en la costilla izquierda, la remera empapada, la garganta seca y la cabeza de radio.


En el viaje de ida no pude pegar un ojo. Teníamos que sortear tres obstáculos: llegar a Buenos Aires sin que nos paren las patronales del campo, pasar todo el día en Buenos Aires sin que nos roben las entradas y que a Radiohead no se le caiga el avión antes de llegar al país.

La tarde se pasó entre trenes, subtes, licuado de frutilla, palomas, unas pizzas memorables en la calle Corrientes, un helado en Florida, otra vez subtes, trenes, pasar frente a la Esma, agua mineral, poca cola en avenida Libertador.


En el chequeo de rutina me tuve que comer un palito de selva delante del patovica que pensaba que eran porros camuflados. Estábamos en el club Ciudad de Buenos Aires:

Ya habíamos superado los dos primeros obstacúlos, pero nos enfrentamos a otros dos que no estaban en los planes: La Portuaria hizo lo que pudo. Sonaban mal y el escenario les quedaba gigante. Y después vinieron los alemanes de Kraftwerk: que viejos horribles! Estos tenían más puesta en escena, pero deseé que se electrocutaran durante los 45 minutos que estuvieron frente a sus computadoras con mamelucos luminosos haciendo que tocaban. Están grandes para andar haciendo esas cosas...


El armado del escenario fue maravilloso, imposible explicarlo con palabras. A las 21.20 se apagaron las luces, en pocos segundos aparecieron los cinco Radiohead y comenzó la locura.

La batería electrónica de 15 Step abrió el fuego y el pequeño Thom Yorke, con una camisa blanca que le quedaba medio grande, agarró el micrófono. Creo que en ese segundo se desataron más de diez años de energía contenida. Yo estaba con Nati considerablemente cerca y quedamos en medio de una bola de gente, dispuesta a perderse todo el recital con tal de caer lo más cerca posible de la valla. Airbag y There There los escuchamos en pleno retroceso. Cuando logramos una distancia razonable pudimos disfrutar de Kid A, Karma Police y The National Anthem.


Grandes momentos: 1) Thom Yorke en All I Need, demostrando que su voz es un instrumento más en perfecta armonía con la banda, 2) la marea de epilépticos que generó Bodysnatchers, 3) la versión de Everything in its Right Place con la batería siguiendo el ritmo del piano distorsionado, 4) Greenwood (guitarrista) enchufando y desenchufando cosas en Idioteque, 5)Greenwood (bajista) haciendo palmas con el público y 6) los aviones que pasaban arriba nuestro en medio de las canciones.


Palabras más

Recién al tercer tema Yorke dijo un escueto Gracias en un dudoso español. Ante el aliento de la gente después de Karma Police se le escuchó un Muchas gracias. Y ante la sorpresa de todos, antes de terminar con la primera parte del show Greenwood (el bajista) tomó el micrófono y dijo:


“Muchas, muchas gracias Buenos Aires. Hemos esperado mucho, mucho tiempo para tocar ante ustedes y esta noche es un sueño hecho realidad. Sabemos que hoy es un día importante en Argentina, que marca el aniversario 33 del golpe de estado militar. Queremos dedicar la siguiente canción a todas las víctimas que sufrieron, a los que perdieron a sus seres queridos, a los que fueron encarcelados y torturados y a los que desaparecieron. Esto es 'How to disappear completely”


Una canción donde la emoción va en incremento. Mientras el otro Greenwood tocaba la guitarra con una vara de violín, produciendo un sonido fantasmal, se escuchaba al sufrido Yorke cantar “Yo no estoy acá/ esto no está sucediendo/ yo no estoy acá/ esto no está sucediendo”.



Paranoid Android fue el punto máximo del show. La solvencia de la banda para sonar mejor en vivo que en estudio hizo explotar literalmente a las 35 mil personas. El despliegue escénico y musical no entraba en los ojos. Después del estallido de guitarras, y al rito lento de “rain down…” la gente cantaba a coro con las manos en alto, para que Yorke cierre con un: '¡That's a fucking crazy tune!'.


Y para el final Creep. Hay que aclarar que Radiohead se adueña cien por cien del show. El público está para disfrutar, escuchar y ver. No tiene participación alguna. Sin embargo, en Creep no se lo escuchó a Thom Yorke, se lo veía cantar, pero el público tapaba por completo a las tres columnas de sonido. Los músicos se fueron, las luces y las pantallas quedaron encendidas unos segundos. Poco a poco, se fueron apagando.

Salud.

Ver/leer: No surprises - Exit Music (for a film) - Paranoid android - Airbag - Karma Police - Rebeldía estilo Inglés

7 comentarios:

Oso de Almafuerte dijo...

En la última foto estás roto. Eso pasa cuando disfrutás muchíiiiisimo de un recital. Te felicito. Esas cosas ocurren pocas veces en la vida.
Ah, un aplauso para el Bigi che.

diego dijo...

Estuvo muy bueno, aunque quizás diez años de expectativa me jugaron un poco en contra. Pagaría mucho mas para verlos en un teatro o en un Luna Park.

pd: de lejos me pareció que el que dijo lo de los desaparecidos fue Greenwood. Fue Yorke?

Jimmy Chaban dijo...

buena onda viejo

Matías dijo...

Oso: es más, yo no creo que vea un mejor show en mi vida.

Diego: yo también fui con grandes expectativas. Las de ver a la mejor banda del nuevo siglo. y en puntas de pie, los vi. También pagaría el doble por verlos sentado en un teatro.
Tenés razón, fue Greenwood bajista, ya lo corregí.

Jimmy: muy buena.

diego dijo...

Sigo pensando cosas del show. Bodysnatchers es genial.
La gente, al menos en mi sector, no bailó ni se contagió demasiado.
El volumen no estaba todo lo fuerte que hubiera querido.
La lista de temas, impecable. Y fue un show del carajo. Las de arriba son quejas de viejo choto.

patetica dijo...

subiste el video qe filme yo :)

Matías dijo...

diego: yo también sigo colgado. escucho los temas que tocaron en vivo, me acuerdo de detalles...

Patética: gracias por el video, fue el tema que más me gustó y tu video refleja lo que se vivió ahí.