25 abril, 2009

Ocho mujeres y un hombre diabólico

A diferencia de otras películas de Quentin Tarantino, me costó ver Death Proof (A prueba de muerte). Pasó por el cine sin pena ni gloria (ni sé si se estrenó en Bahía) y en el quiosco donde compro películas copiadas nunca la trajeron. Se las pedí dos o tres veces y nada. Como pasa con las verdaderas películas Clase B: bajo presupuesto, mala distribución, malas críticas.

A prueba de muerte es eso. Un homenaje a las películas de autos y mujeres de los ‘60 y ‘70. Cuenta la historia de un doble de riesgo que se excita acosando y matando a mujeres con su auto. Y nada más. Tiene un gran trabajo de fotografía para que la imagen parezca gastada, por momentos sobre expuesta y con ralladuras en la cinta. Y también se nota un cuidado trabajo de edición que abunda en cortes abruptos y errores de montaje.


Es interesante ver una película donde los dobles son protagonistas. Los que nunca aparecen en los títulos, relegan a estrellas de cine de poca monta a un papel secundario.


Generalmente, Tarantino en sus films hace guiños a películas de bajo presupuesto, en Death Proof el mecanismo pop funciona a la inversa: en esta película Clase B, una de las chicas tiene el ringtone del silbido de Elle Driver en Kill Bill y el auto de Mike es el mismo modelo que el de Vince Vega (John Travolta) en Pulp Fiction.


Si dividimos la película en proporciones, un 90% son diálogos entre mujeres al estilo de la primera secuencia de Perros de la calle y el otro 10% son persecuciones en auto y asesinatos. Sin contar, claro, el baile que se gana el doble Mike por humillar a la morocha, antes de matarla, cuando le dice:


“No hay nada más bello

que mirar el ego herido de un ángel hermoso”

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